viernes, 2 de marzo de 2012

LECCIÓN MAGISTRAL ACTO ACADÉMICO DEL 2011-II, Marzo 1° de 2012.

En el segundo semestre de 1998, el Decano de la Facultad me pidió organizar algo que pudiera ser significativo para los estudiantes de décimo semestre que egresaban de nuestro Programa; fue así como consideré que lo mejor era tener un acto académico, en el cual, con la presencia de su familia, sus amigos, su novia o novio, en muchos casos sus hijos, su esposo o esposa, pudieran todos fundirse en un abrazo de amistad y en muchos casos de reconciliación. Así surgió esta tradición académica en la cual, los estudiantes eligen a un profesor para que les dirija unas palabras y a un compañero para que los despida. Así mismo, la Comisión de Facultad y los Profesores presentes en el Acto, les imponen el escudo de su Universidad. Anteriormente lo hacíamos con la imposición de las Becas –roja para Derecho-, que actualmente se reserva de manera exclusiva para el día de su grado como profesionales. Esa beca, simula la antigua toga de los ciudadanos de Roma, que siendo más o menos ancha denotaba la importancia de las personalidades que lo utilizaban “la toga pretexta”. De ahí viene para los juristas la denominación de “Togados” e incluso la de “Purpurados”, última que actualmente sólo se reserva para los Cardenales de la Iglesia Católica.

Hoy la Facultad revive esta tradición, por 27ª vez, como cada período académico, con la solemnidad que merece la circunstancia de haber culminado estudios, así como con el acompañamiento de los suyos, quienes han estado presentes  ahora y siempre, en las horas de estudio, en las angustias de los exámenes, en la felicidad de los logros, y, recibir el escudo y próximamente su grado, debe comprometerlos con ellos, con la sociedad y con el ideal de la realización de la justicia: pronta y cumplida.

Recibí esta distinción para dirigirme a Ustedes con dos sentimientos que no suelen andar juntos: el orgullo y la gratitud. El orgullo, dirigido a nuestros nuevos egresados, de haberlos visto crecer como personas y la gratitud por haberme tenido ellos en cuenta por votación, ahora que comienzo mi año 20 de cátedra en la Facultad. Se formaliza de este modo un vínculo entrañable con este grupo de nuevos abogados, que se abren paso en la vida y con quienes nos han unido una serie de acontecimientos cotidianos, en las urgencias inmediatas de la vida diaria, en las quejas, en las injusticias que los agobian sobre la inocencia de los usuarios cuando ejercen en su primer consultorio jurídico, en las utopías de la vida, etc.; en fin, en las cosas que no nos han dejado tiempo para asimilar las lecciones del pasado, ni a veces para pensar en el futuro.

El 17 de noviembre de 1944, -en mí las fechas no podrían faltar-, Gabriel García Márquez quiso despedir a sus compañeros de bachillerato en Zipaquirá. Advirtió que no quería decir un discurso y pronunció estas bellas frases: “He podido escoger para hoy el noble tema de la amistad. Pero ¿qué podría deciros de la amistad? Hubiera llenado unos cuantos pliegos con anécdotas y sentencias que al fin y al cabo no me hubieran conducido al fin deseado. Analizad cada uno de vosotros vuestros propios sentimientos, considerad uno por uno los motivos por los cuales sentís una preferencia incomparada por la persona en quien tenéis depositadas todas vuestras intimidades y entonces podréis saber la razón de este acto.

Así entonces, esta intervención posee el propósito, como ya lo dije, de darle la bienvenida a su Facultad a nuestros primeros abogados, así como despedir al grupo de nuevos egresados de la Universidad de La Sabana; en segundo lugar, pronunciar una lección magistral sobre algún tema específico y, en tercer lugar honrar a un maestro como Suárez Franco, quien además de profesor fue magistrado y por eso, qué mejor que impartir mi lección magistral acerca de la justicia. Muchos no querrán oír aquí una clase, pero el transcurso de nuestra vida siempre será aprender y enseñar; ese es un proceso que no termina jamás. Por eso, cuando hace tiempo una joven profesora en formación decía “cuando yo estudiaba”, o “cuando yo era estudiante”, se demostraba que en ella la docencia no era su vocación, pero también, que como profesional no estaba preparada para seguir aprendiendo; porque el saber nos debe comprometer, incluso es nuestra obligación actualizarnos según la Ley 1123, Código Disciplinario del Abogado: Ese es un deber de justicia. San Josemaría Escrivá, agregaba que “El estudio, la formación profesional que sea, es obligación grave entre nosotros” (Escrivá, Camino # 334).

La justicia también está basada en el agradecimiento; el que sus compañeros de Claustro tienen por el profesor Roberto Suárez Franco, cuya respetabilidad, cualidad que destacan los que fueron sus discípulos y demás colegas, acredita por sí sola sus lecciones de Derecho Civil. El concepto clásico del magister dixit (el maestro lo dijo) ha sido la fuerza de legitimación de su autoridad, en las disciplinas y asignaturas de varias otras áreas, que ha regentado por más de 50 años.

El 22 de septiembre de 2011, Benedicto XVI, invitado a dirigirse ante el Bundestag alemán, recordaba un breve relato tomado de la Sagrada Escritura (I Reyes, 3,9), del Libro de los Reyes más específicamente; ahí se dice que “Dios concedió al joven rey Salomón, con ocasión de su entronización, la posibilidad de formular una petición. ¿Qué pedirá el joven soberano en este importante momento? ¿Éxito, riqueza, una larga vida, la eliminación de los enemigos? Nadie pide de todo esto. Suplica en cambio: “Concede a tu sirvo corazón dócil, para que sepa juzgar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal”. Al joven Salomón se le concedió al asumir el poder lo que pedía. ¿Qué sucedería si nosotros, legisladores (juristas) de hoy, se nos concediese formular una petición? ¿Qué pediríamos? En último término, pienso que, también hoy, no podríamos desear otra cosa que un corazón dócil: la capacidad de distinguir el bien del mal, y así establecer un verdadero derecho, de servir a la justicia y a la paz.

Así encontramos que la justicia es un principio ligado a la toma de decisiones (Durango, 2011), por eso, en la problemática de la decisión jurídica frente a casos concretos, adquiere un valor sin igual, aunque en muchas de sus manifestaciones, los estudiantes de derecho e incluso profesores, desconocen los principios de justicia, tanto los derivados de la justicia conmutativa, como los que se fundamentan en la justicia distributiva y en el bien común con sus principios generales y políticos, tan importantes éstos en nuestro derecho público.

Un profesor mexicano (Ibáñez, 2009, pp. 380-382), nos dice que en la mayoría de escuelas y facultades de derecho en Latinoamérica, el problema de la enseñanza está en centrarnos sólo en la ley y en los problemas clásicos de su interpretación, desconociendo las demás fuentes del derecho y los demás aspectos relativos a la creación, modificación o extinción de relaciones jurídicas y a las operaciones intelectuales que deben aplicar los operadores jurídicos, donde la justicia cobra primerísimo lugar. Pero tampoco podemos formar abogados que, como lo dijo el Rector de nuestra Universidad en la Lección Magistral de inauguración del Año Académico 2012 (Velásquez, 2012), no enriquezcan la altura de su ciencia con la continua formación humanística que la complemente, pues “la Academia es modeladora de cultura. Y la Universidad, Alma Mater Studiourum, alumbra los procesos culturales”, lo cual se complementa con lo dicho sobre ese particular por Benedicto XVI a los jóvenes profesores universitarios españoles el 19 de agosto de 2011, (Benedicto XVI, Discurso del Papa a los jóvenes profesores universitarios).

En nuestra formación, encontramos que el concepto general de justicia cobró primero su sentido en los griegos, quienes de manera inicial la formularon y, se cuestionaron si se podían establecer parámetros gene­rales y racionales sobre ella. Así que he querido incluir algunas de las concepciones de justicia más relevantes en la tradición académica, para contextualizar y a su vez resaltar la novedad y pertinencia de estos planteamientos a la luz de los escolios del filósofo bogotano Nicolás Gómez Dávila.

Más tarde, cuando Aristóteles presentaba las bases iniciales de lo que sería la ciencia política, decía que “la justicia es la base de la sociedad” (Linares, 1987, p. 739), coincidiendo con la idea de Platón de que ella es lugar común de todas las partes del gobierno.

Recordemos que Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi, recogida así por Ulpiano en el Digesto, la justicia es la constante y permanente voluntad de dar a cada cual lo suyo, agregaban los romanos; el hermano menor del emperador Carlos V, don Fernando I de Hungría, decía Fiat Iustitia et pereat mundus, hágase justicia y perezca el mundo, haciendo referencia a otras frases conocidas desde la antigüedad con sus variaciones fiat iustitia, ruat coelum (hágase justicia aunque se caiga el cielo) y, fiat iustitia, pereat licet integer orbis (se haga justicia, aunque perezca el entero orbe).

Muchos años después, en las Leyes de Partidas, don Alfonso X El Sabio sostuvo que la justicia es una de las cosas con las que mejor se mantiene el mundo, por ser fuente de todos los derechos y, más adelante, en la legislación que dictó España para las Indias, (Linares, 1987, pp. 739-740), se dispuso que “la justicia fuera colocada por encima de todas las virtudes, puesto que las comprende y perfecciona, y por encima de los demás fines que el Estado podía ambicionar”, a lo cual, la Recopilación de las Leyes de los Reinos de Indias, proclamaba que “la buena administración de justicia es el medio en qué consisten la seguridad, quietud y sosiego de todos los Estados”; y, las Órdenes reales de Castilla establecían con respecto al rey que “su propio oficio es hacer juicio y justicia”.

Gómez Dávila, como filósofo del derecho, no se quedó atrás de los grandes juristas universales, aunque ya en los últimos años del siglo XIX y comienzos del XX, el sacerdote jesuita Mario Valenzuela Pieschacón, S.J., publicó tres ediciones de su libro de reglas Jurídicas y aforismos de Derecho Civil, bajo los títulos de Notas jurídico-teológicas según el derecho colombiano; El Código Civil colombiano en armonía con la conciencia, y compendio del Código Civil en armonía con la conciencia, de lo cual hablamos ya en un artículo anterior publicado en la Revista Universitas (Olano García, 2007), en el cual se encontraba un corto análisis sobre la justicia.

La regla muestra la ley, no la estatuye, regula legem indicat, non statuit, decía Bacon; por eso, las definiciones de Gómez Dávila sobre la justicia, hasta ahora seleccionadas por mí, no son imperativas, pero permitirán también proceder si son bien utilizadas, a la unificación jurídica colombiana, pero también a la internacionalización del término integrado al derecho, ya que como se comenta en España, las reglas jurídicas “constituyen un punto de partida para la formación de los nuevos <juristas globales> que la sociedad está demandando” (Domingo, 2003, p. 23).

Como dije atrás, he querido realizar una selección detallada acerca de los escolios relacionados con la Justicia en la obra gomezdaviliana. Debo recalcar que mi gestión posee como mérito el haber procedido a realizar esta catalogación, que me ha tomado varios meses y que nadie hasta ahora había realizado, ni siquiera sus herederos, sus editores o sus comentaristas, como Franco Volpi. Creo que con mi aporte y revisión de tema, ya se podrá utilizar con mayor precisión la obra de Gómez Dávila, pues hasta ahora comienza su época, precisamente ad portas de cumplirse en el año 2013 el centenario de su natalicio.

Para el escoliasta bogotano, “la Justicia que un miserable invoca desde el lagar donde lo prensa su infortunio, no se parece a la Justicia que administra, entre códigos, un magistrado rubicundo” (Gómez Dávila, 1988, p. 69).

El mismo escoliasta se preguntaba si la justicia es un sentimiento o un concepto, es la fórmula del Digesto, ó es una intuición definible, a lo cual le encontramos como respuesta: “nadie sabe cuál es la justicia verdadera: si la que orienta la actividad política de la escatología revolucionaria, o aquella cuyo reino constituye, para un jurista ilustre, la finalidad suprema del derecho, o meramente la que erige su pesadez de estatua decimonónica sobre las acroteras de un pretorio”, (Gómez Dávila, 1988, p. 69).

Para Gómez Dávila, denominado también como el “antimodernista colombiano”:

[…] conforme a cierta definición ilustre, la justicia consiste en dar a cada cual lo suyo, es decir: en respetar el derecho válido que cada cual posee. La justicia solamente logra proporcionar lo que conmuta y distribuye, como lo mide con la regla de derecho. La justicia no pesa, ni reparte, sino registra y confirma. La justicia no es tabla trascendente de derechos, sino la obligación suprema de ser fieles al convenio concluido y a los derechos engendrados. Lo justo no resulta de la intuición de una esencia, ni surge en una emoción peculiar, ni es obediencia a determinadas normas. Justo es el acto de quien hace lo propio, de quien atribuye a cada quien lo suyo, de quien actúa de manera tal que su acto sirve de ley. Justo es el acto conforme a la regla. El peso de la injusticia, sin embargo, y la serenidad del justo, hacen dudar que injusticia y justicia provengan meramente del incumplimiento o del acato de una norma humana. Aquí parece que no se revuelvan torbellinos, sino que soplen altanos” (Gómez Dávila, 1988, p. 77).

Y agrega finalmente: “quienes hablan de una justicia más encumbrada y linajuda, se dejan engañar por soflamas pías, por escrúpulos éticos, o por los bienes corpóreos que persiguen”, (Gómez Dávila, 1988, p. 77).
 
¿Cómo se puede analizar la Justicia en Gómez Dávila?, como lo expresé, a través de un grupo de escolios, en donde se encuentra que la realización de ésta se da con el valor del orden y, “como la justicia es la observancia de la regla de derecho, justo es el acto concorde con la regla, e injusto el acto que la incumple. La injusticia es el escarnio y el quebranto de las reglas”, según él mismo prescribía, (Gómez Dávila, 1988).

Para Gómez Dávila, la justicia radica en desterrar la envidia, en desarrollar plenamente la igualdad personal, en un respeto a las jerarquías, la exclusión de coherencia y evidencia; a no ser imparciales por miedo o pereza, etc.

Igualmente, sus críticas a la injusticia, al gobernante desapercibido, a los héroes de la independencia, a las almas plebeyas llenas de odio, y particularmente a la justicia social, que basada en parte en la Doctrina de la Iglesia, encuentra a Gómez Dávila expresar su apoyo a ésta, aunque en algunos de sus escolios manifiesta ser “un pagano que cree en Cristo”. En Gómez Dávila se encuentra una fidelidad insobornable a la tradición de la Iglesia Católica, frente a la cual también asumió la actitud reaccionaria, alimentada en su conocimiento vasto y profundo de la tradición de Occidente desde los griegos (Hoyos Vásquez, 2008).

Los Escolios sobre Justicia, en la obra de Gómez Dávila (2005), organizados en un criterio analítico alfabético de exposición, son, a mi juicio, 105, pero sólo he seleccionado esta tarde 23 de ellos para su reflexión mental:

1.      ¡Cuántas cosas nos parecerían menos irritantes si fuésemos menos envidiosos! (p. 262).

2.       “Justicia social” es el término para reclamar cualquier cosa a que no tengamos derecho (p. 267).

3.      Cada día le exigimos más a la sociedad para poder exigirnos menos (p. 228).

4.      Condenarse a sí mismo no es menos pretencioso que absolverse (p. 310).

5.      Cuando se deje de luchar por la posesión de la propiedad privada se luchará por el usufructo de la propiedad colectiva (p. 29).

6.      Desagradecimiento, deslealtad, resentimiento, rencor, definen el alma plebeya en toda época y caracterizan este siglo (p. 398).

7.      Desde hace dos siglos el pueblo lleva a costas no solamente a quienes lo explotan, sino también a sus libertadores. Su espalda se encorva bajo el doble peso (p. 133).

8.      El acto de despojar de sus bienes a un individuo se llama robo, cuando otro individuo lo despoja. Y justicia social, cuando una colectividad entera lo roba (p. 174).

9.      El burgués entrega el poder para salvar el dinero; después entrega el dinero para salvar el pellejo; y finalmente lo ahorcan (p. 28).

10.  El hombre actual oscila entre la estéril rigidez de la ley y el vulgar desorden del instinto. Ignora la disciplina, la cortesía, el buen gusto (p. 245).

11.    El hombre prefiere disculparse con la culpa ajena que con inocencia propia (p. 30).

12.  El mundo moderno nos obliga a refutar tonterías, en lugar de callar a los tontos (p. 190).

13.  El que no esté listo a preferir la derrota en determinadas circunstancias comete tarde o temprano los crímenes que denuncia (p. 385).

14.  Entre injusticia y desorden no es posible optar. Son sinónimos (p. 93).

15.  La gente admira al que no se queja de sus males, porque la exime del deber de compadecerlo (p. 411).

16.  La justicia ha sido uno de los motores de la historia, porque es el nombre que asume la envidia en boca del querellante (p. 194).

17.  Los hábiles aceptan envilecerse para triunfar. Y terminan fracasando porque se envilecieron (p. 256).

18.  Los hombres se dividen entre los que insisten en aprovechar las injusticias de hoy y los que anhelan aprovechar las de mañana (p. 131).

19.  Nadie se rebela contra la autoridad, sino contra quienes la usurpan (p. 132).

20.  Nunca es posible resolver bien un problema, pero siempre es posible resolverlo peor (p. 372).

21.  Pocos hombres soportarían su vida si no se sintiesen víctimas de la suerte. Llamar injusticia la justicia es el más popular de los consuelos (p. 92).

22.  Podemos pedir misericordia. ¿Pero con qué derecho reclamamos justicia? (p. 203).

Finalmente, un escolio, que Ustedes también evaluarán de acuerdo con la desgracia natural que nos ha afectado en la Universidad el año anterior:

23.  Las sentencias, el día del Juicio, serán menos terminantes y enfáticas que las de cualquier periodista sobre cualquier tema (p. 197).
 
En un artículo que estuvo inédito por 17 años, publicado en la Revista del Rosario y titulado “De Iure”, Gómez Dávila (1988, p. 85) cerró el capítulo sobre la justicia, con un análisis filosófico que comprende estas expresiones:

La regla de derecho que emana de un convenio explícito, acordado entre individuos lúcidamente ciertos del propósito que abrigan, del importe jurídico del acto que ejecutan, y de las consecuencias que derivan, es una pura construcción teórica. El convenio es la definición del derecho, pero el esquema de su implantación temporal es el consentimiento histórico. El hombre no conviene la regla de derecho, sino consiente a la regla. El consenso es la forma que asume, en la concreta impureza de la historia, la impoluta exigencia del convenio.

Entonces, “Más allá o más acá de la crítica al reaccionario auténtico, no es posible ignorar la contundencia de su estilo, forma paradigmática de pensar en español, que no raras veces nos seduce hasta sobornarnos” (Hoyos, 2008).

¿Servirán algún día estas afirmaciones gomezdavilianas como verdaderos aportes para una reforma integral a la administración de justicia? Por lo menos, espero que alguno que otro de estos escolios les haya quedado rondando en su cerebro de juristas.
***.
Para concluir: El año antepasado, junto con uno de nuestros egresados, realicé una expedición <puertística>, por así decirlo, en el Campus de la Universidad de Harvard, buscando la ubicación de la puerta Déxter, donde se lee, al ingresar: “Entras para formarte” y al egresar: “Sales para servir al mundo”; eso se asimila a la frase de Cicerón, que declaraba a los jóvenes miembros de número de la academia del deber y ciudadanos de la inteligencia. Ese compromiso, que a Ustedes debe acompañarlos siempre, tiene su origen en la Universidad.

En la Universidad he rozado muchas veces con la punta de los dedos eso tan difícil de alcanzar en este mundo, y a lo que me atrevo a llamar felicidad”, afirmó el profesor Alejandro Llano recientemente en su discurso de agradecimiento al recibir la medalla de oro de la Universidad de Navarra. Para mí, la felicidad en este momento es verlos terminar sus estudios e iniciar su carrera y ver regresar a nuestros egresados a su alma mater. Recuerden siempre que la Universidad –ésta Universidad- es su casa, como también lo ha sido para mí durante dos cortas décadas; aquí conocí a mi esposa, aquí han gateado mis hijos, aquí he escrito parte de mis libros, aquí he sembrado mis árboles, aquí he pasado veinte años de mi vida, la mitad de mi vida, sus años de vida. Gracias por las horas compartidas y por haberme permitido acompañarlos hasta aquí en su formación. Ustedes y yo hemos crecido con esta convivencia.

Finalmente, queridas y queridos abogados sabanenses, quiero recordarles, a los que ahora comienzan su ejercicio profesional, así como a nuestros primeros egresados, que ojalá tengan en cuenta estas frases de Alejandro Llano, para no dejarse deslumbrar con el dinero fácil, con la amoralidad del mundo o con el afán de ser famosos: “El brillo es llamativo por su prestada claridad. El resplandor –en cambio- forma una luminaria constante, tranquila, que procede de dentro y guía con seguridad a quien la sigue.

Que por la intercesión de Nuestra Señora de las Aguas, Patrona del Campus, recuerden siempre que: Ser Sabana, vale la pena.

Muchas gracias!!!

S.O.P.A. de Mazamorra

El Ministro de las TICs, Diego Molano Vega, curtido tecnócrata con más de veinte años de vinculación a las comunicaciones, nos sorprendió recientemente con la propuesta de presentar en marzo ante las Comisiones Sextas del Congreso de la República, un Proyecto de Ley para garantizar la libertad de expresión en las redes sociales y la internet.
¿Qué se quiere lograr con esto? Según el Ministro, Colombia no desea controlar los contenidos en la Internet, ni censurar Twitter, facebook, MySpace, Linkedyn u otras redes sociales, como ocurre en otros países, para garantizar que éstas “sean un mecanismo de libertad de expresión”.
Por su parte, la Ley S.O.P.A., Stop Online Piracy Act, es un proyecto de ley que se adelanta en los Estados Unidos de Norteamérica desde octubre de 2011, con el objetivo de combatir la descarga ilegal de contenidos con derechos de autor que existen en la Internet. Es decir, éste proyecto de ley se encuentra entre la defensa de los derechos de autor y la amenaza al uso libre de la internet.
Comparando la propuesta de Molano, que llamaremos la <Ley Mazamorra Chiquita>, por hacerle un homenaje al Ministro boyacense y la <Ley S.O.P.A.>, encontramos que los padres de familia debemos estar muy atentos a lo que en las supuestas aras de la modernidad y la libertad de expresión quiere tomar camino en Colombia, puesto que convertirnos esa <modernidad> nos convertirá en un paraíso para el descontrol de la internet y de las redes sociales, facilitará la ciber delincuencia, pornografía infantil, la trata de personas y otra serie de actividades que no ha considerado el Alto Funcionario –en todo el sentido de la palabra-.
Tanta apertura puede ser muy dañina pues la Comisión de Regulación de las Comunicaciones – C.R.C., que no se sabe al fin qué hace, seguramente no tiene en cuenta cómo preservar la moral e integridad de nuestros niñas, niños y adolescentes; igualmente, la nueva Autoridad Nacional de Televisión – A.N.T.V., ojalá tome cartas en el asunto del control, puesto que la Comisión Nacional de Televisión C.N.T.V. no ejerce hace más de un año la revisión de los contenidos de sexo y violencia en la mal llamada <Franja Familiar>, cómo lo denunció RedPaPaz el 27 de enero a la W.
Otro aspecto a considerar, es que la Sopa y la Mazamorra, facilitando el libre acceso a contenidos amarados por los derechos de autor, amparan la piratería, aun cuando su nombre dice que la combaten, y nos dejan a los creadores sin poder gozar de nuestros derechos patrimoniales y duramente afectados en el desconocimiento de nuestros derechos morales.

lunes, 13 de febrero de 2012

Los Primitivos

Dentro de la Colección Bicentenario de Antioquia, la Editorial de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín acaba de reproducir un libro titulado “Los Primitivos”, del ilustre historiador Julio César García Valencia, quien fuera Director del Diario El Colombiano de 1920 a 1930, a propósito del Centenario de esa publicación; tres veces Rector de la Universidad de Antioquia y Fundador y Primer Rector de la Universidad La Gran Colombia. En síntesis: universitario, historiador y periodista, que dejó en muchos una huella imborrable y a quien muchísimos de los profesionales colombianos le deben su carrera, pues fue él quien en 1951 dio inicio a la educación superior universitaria nocturna en América Latina.
 
Como expresa el doctor Juan José García Posada en su presentación, “Este libro de julio César García se publicó en 1937 por la Universidad de Antioquia, de la cual fue Rector. Es una de las obras menos conocidas hoy en día del consagrado historiador y educador, aunque en su tiempo era lectura habitual programada en los establecimientos educativos. Es un texto elaborado con una metodología que facilita la tarea didáctica. Su base documental es amplia y confiable, pero no está recargado de citas innecesarias. La respetabilidad del autor, cualidad que destacan los que fueron sus discípulos y lectores, acredita por sí sola el libro y sus lecciones de prehistoria general y americana. El concepto clásico del magister dixit (el maestro lo dijo) ha sido la fuerza de legitimación de autoridad, en la filosofía y la historia y en las demás disciplinas humanísticas. Lo es en Los Primitivos.”

De gran importancia para cualquier persona son las tres partes en las cuales está dividido el libro: Prehistoria de Colombia, Prehistoria Americana y Prehistoria General, con el estudio de los aborígenes colombianos y sus principales grupos raciales, la alimentación, el vestido, la vivienda, los sepulcros, las principales actividades, las bellas artes, las vías de comunicación y medios de transporte, el comercio y la moneda, la organización social y familiar, la religión, las relaciones con las demás tribus y las ideas astronómicas y el modo de computar el tiempo, pues antes de la venida de Bochica el agua era el único meteoro regulador de la vida: Y sigue siéndolo, pues Chibchacún fue castigado por Bochica a llevar el mundo a cuestas, como Atlas, por haber inundado la sabana de Bogotá. La mitología se sobrepone al fenómeno de <La Niña>.

Al libro de García, se suman otros textos publicados por las Universidades EAFIT, Nacional de Medellín y UNAULA, como son las lecciones de fotografía de Melitón Rodríguez. Un buen esfuerzo de los académicos antioqueños para resaltar.

Prosperidad social al I.C.B.F.

El Sistema Nacional de Bienestar Familiar lleva 20 años en proceso de estructuración e implementación, sin que haya podido comenzar a funcionar de manera eficiente; esperemos que ahora que ha quedado elevado de rango dentro del Departamento Administrativo para la Prosperidad Social, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar "Cecilia de La Fuente de Lleras Restrepo", I.C.B.F., como es su nombre oficial según la Ley de Honores a Carlos Lleras Restrepo.


El I.C.B.F. ha enfrentado limitaciones relacionadas con la falta de voluntad política de los gobiernos para estructurar políticas de largo plazo y los recursos asignados”, según se expresó en un informe de la Contraloría General de la República en 2004; tal vez pueda superarlas ahora luego de casi nueve años de una administración que culminó con escándalos reseñados en distintos medios de comunicación.

Otro aspecto a tener en cuenta, es que la atención a los requerimientos de la familia se halla actualmente fragmentada en acciones orientadas a grupos poblacionales considerados como categorías de individuos: mujer, infancia, juventud, ancianos, discapacitados, o bien a sectores igualmente segmentados (vivienda, empleo, salud), carentes de la concepción integradora de la familia como sujeto colectivo. Esta parcelación, necesaria para su implementación al carecer de una concepción fundada en las realidades y necesidades de los grupos familiares, plantea acciones contradictorias, opuestas y atomizadas; por ejemplo, la creación de una Alta Consejería para la Equidad de la Mujer, aparte de lo importante que son nuestras mujeres en una sociedad como la nuestra, requiere también de la armonización con las políticas de protección a ésta como cabeza de hogar. Conozco a muchas mujeres, que aún con enfermedades de gravedad, enfrentan con tenacidad y estoicismo sus dolencias, para sacar adelante a sus padres enfermos, a sus hermanos y sobrinos y, lógicamente, muchas de ellas a sus hijos. Para ellas mi homenaje; no digo sus nombres, pero ellas saben quiénes son.

La incorporación del I.C.B.F. al Departamento Administrativo para la Prosperidad Social, ofrece una posible doble lectura: por un lado se entendería como positivo el reconocimiento de la trayectoria del Instituto y la estabilidad laboral de sus funcionarios; pero, por otro lado, podría entenderse que es ya un paso para la transformación del I.C.B.F. por fin en Ministerio de la Familia; en consecuencia es necesario resaltar la importancia del Sistema Nacional de Protección, Emprendimiento y Formación Integral de la Familia y las funciones que en lo referente a la formulación de políticas públicas que respalden la institución familiar y a la integración de una perspectiva de familia como unidad integrada por varón y mujer, por vínculos naturales o jurídicos y por la intención libre de conformarla.

El Escoliasta como Jurista.

El concepto general de justicia encuentra su sentido en los griegos, quienes de manera inicial la formularon y, se cuestionaron si se podían establecer parámetros gene­rales y racionales sobre ella. Así que he querido incluir sólo algunas de las concepciones de justicia más relevantes en la tradición académica, para contextualizar el artículo y resaltar la novedad y pertinencia de estos planteamientos a la luz de los escolios de Nicolás Gómez Dávila.
 
Precisamente, cuando Aristóteles presentaba las bases iniciales de lo que sería la ciencia política, decía que “la justicia es la base de la sociedad”, coincidiendo con la idea de Platón de que ella es lugar común de todas las partes del gobierno.
 
Muchos años después, en las Leyes de Partidas, don Alfonso X El Sabio sostuvo que la justicia es una de las cosas con las que mejor se mantiene el mundo, por ser fuente de todos los derechos y, más adelante, en la legislación que dictó España para las Indias, se dispuso que “la justicia fuera colocada por encima de todas las virtudes, puesto que las comprende y perfecciona, y por encima de los demás fines que el Estado podía ambicionar”, a lo cual, la Recopilación de las Leyes de los Reinos de Indias, proclamaba que “la buena administración de justicia es el medio en que consisten la seguridad, quietud y sosiego de todos los Estados”; y, las Órdenes reales de Castilla establecían con respecto al rey que “su propio oficio es hacer juicio y justicia”.
 
La regla muestra la ley, no la estatuye, regula legem indicat, non statuit, decía Bacon; por eso, estas definiciones de Gómez Dávila sobre la justicia, hasta ahora seleccionadas por mí, no son imperativas, pero permitirán también proceder si son bien utilizadas, a la unificación jurídica colombiana, pero también a la internacionalización del término integrado al derecho.

Para el escoliasta bogotano, “la Justicia que un miserable invoca desde el lagar donde lo prensa su infortunio, no se parece a la Justicia que administra, entre códigos, un magistrado rubicundo”.

En “Brocardos Jurídicos”, presento mi selección detallada de los escolios relacionados con la Justicia en la obra gomezdaviliana. Mi gestión posee como mérito el haber procedido a realizar esta catalogación, que me ha tomado varios meses y que nadie hasta ahora había realizado, ni siquiera sus herederos, sus editores o sus comentaristas, como Franco Volpi. Creo que con mi aporte y revisión de tema, ya se podrá utilizar con mayor precisión la obra de Gómez Dávila, pues hasta ahora comienza su época, precisamente ad portas de cumplirse en el año 2013 el centenario de su natalicio.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Las donaciones de San Carlomagno

Nieto de Carlos Martel e hijo del rey Pipino el Breve y de la reina Berta o Bertrada, pertenecía por línea paterna a una familia originaria de la región de la Meuse; su madre era probablemente la hija de Caribert, conde de Laón. Nació el 2 de abril del 742, probablemente en la región de París. El 7 de octubre del 768, junto con su hermano menor Carlomán, fue elevado a la realeza. Carlos instaló su capital en Noyon y Carlomán en Soissons. A la muerte de Carloman en el 771, Carlomagno en lugar de respetar los derechos de sus sobrinos, sometió todo el regnum Francorum a su autoridad.

Su coronamiento como Emperador, ha constituido un fenómeno de excepcional importancia en la historia de Occidente. La palabra imperium designaba también la comunidad cristiana o también una comunidad política más fuerte, más extendida que las otras, englobando a muchos pueblos, y a muchos reinos. El Estado franco reagrupó a casi todos los cristianos de Occidente, aparece desde antes del año 800 como un "Imperio" de hecho. Carlomagno se vio impulsado a restaurar en provecho suyo el título de Emperador, habiendo influido el Papa León III en el proceso que llevó a su coronamiento, ya que él organizó la ceremonia para el día de navidad del año 800, cuando consagró y coronó al nuevo Emperador y después le hizo aclamar por el pueblo. Sólo hasta el año 811 los bizantinos reconocieron a través del Emperador Miguel I, el título imperial de Carlomagno previas algunas concesiones territoriales.

El último acto importante de Carlomagno fue hacer coronar Emperador el 11 de septiembre del 813 a su hijo Luis en la capilla de Aquisgrán.
 
Murió Carlomagno el 24 de enero del 814 y la tradición carolingia fue cultivada incansablemente por la monarquía francesa que hizo de Carlomagno su patrón y protector. El Papa Pascual III, por iniciativa del Emperador Federico Barbarroja, canonizó a Carlomagno en el año 1165 y su fiesta se celebra el 2 de enero de cada año.

Carlomagno fue en su momento el protector de la Iglesia, el representante de Dios y su misión fue la de ampliar los límites del mundo cristiano. Puso la fuerza al servicio de la fe y la dilatatio regni, la expansión del reino, no fue otra cosa que la expansión de la Ciudad de Dios. De ahí que sus continuas donaciones a la Iglesia lo hicieran acreedor de los favores del Papado y mantener de ese modo su alianza conjunta. 

Jarillología y Humedales

Una nueva ciencia geológica y ambiental se abre paso por cuenta de opiniones amañadas e inquina enfermiza contra instituciones serias que han trabajado para superar la crisis que ha causado el fenómeno de la niña. Se trata de la <Jarillología>, que se complementa con pensar que cualquier charco de la carrera séptima se forma porque era antes un humedal y no porque entre la 127 y la 116 están los peores cráteres del sector, heredados de la ineficiencia del Gobierno Distrital.
El Convenio Internacional de Ramasar, Irán, firmado desde 1971, define a los humedales como "extensiones de marismas, pantanos y tuberas, o superficies cubiertas de agua, sean estas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina, cuya profundidad en marea baja no exceda los seis metros". Bogotá posee trece humedales: La Conejera, Juan Amarillo, Torca, Guaymaral, Jaboque, Techo, El Burro, La Vaca, Córdoba, Santa María del Lago, La Tibanica, Capellanía y El Meandro del Say.
Los humedales, según la definición técnica incluida en un documento de la Alcaldía de Bogotá y suministrada por Sergio Echavarría, Gerente de la Concesión Devinorte, son “un ecosistema intermedio entre el medio acuático y terrestre, con porciones húmedas, semi húmedas y secas, caracterizado por la presencia de flora y fauna singular. La Universidad de La Sabana no está sobre un humedal, está en la zona del río.”
Así las cosas, queda claro que personas ajenas a esta prestigiosa Universidad, afirman objetivamente lo que otros muy subjetivamente quieren desvirtuar cuando se creen con <la sartén por el mango> por ser los <paladines de la verdad>, cuando en realidad, La Sabana ha desarrollado en pocos meses, con mucho esfuerzo a través de préstamos y ajustes presupuestales, las obras que muchos gobiernos, por lo menos desde 1974 cuando se adoptó el Código de Recursos Naturales, no han hecho.
Precisamente, al amparo de la Ley, en especial del citado Código, que lo permite en su artículo 124, así como en su decreto reglamentario, la Universidad hizo un muro de reforzamiento de 2000 metros de extensión dentro de la margen del jarillón existente.
Sólo falta que culpen a la Universidad de La Sabana por la aridez de Villa de Leiva, Ráquira, Santa Sofía y el Desierto de La Candelaria, porque hace tres millones de años había allí un mar, que nos legó las amonitas y el único esqueleto de Pleistosaurio que existe en el mundo.
A propósito: Villa de Leiva y la región de Ricaurte Alto, un maravilloso destino para terminar y comenzar el año.

viernes, 9 de diciembre de 2011

El nuevo tamaño del Estado

Para aumentar el nivel de la actividad económica, o se aumentan los gastos del gobierno, o se reducen los impuestos, mientras que para reducir el nivel de la actividad económica, deberían disminuirse los gastos del gobierno o aumentarse los impuestos. Sin embargo ahora tenemos un Estado más grande y se anuncia el crecimiento de los impuestos. Aumentar el gasto del gobierno es inflacionario mientras no se aumenten los impuestos, es decir, que ahora estamos avocados a la denominada <espiral inflacionaria>.

Nosotros, los asalariados pagamos impuestos y en especial la retención en la fuente sobre todo nuestro sueldo, pero, Señor Ministro, Usted  y sus colegas sólo pagan retención en la fuente sobre su asignación básica y no sobre el total de lo que reciben, es lo que tengo entendido, al igual que ocurre con la asignación básica y no con el total de lo recibido por parte de todos los congresistas –a quienes dizque ni para la gasolina les alcanza el sueldo-, los magistrados de las altas Cortes –que según reciente fallo deben pensionarse a los 50 años con mínimo 17 millones de pesos-, el Procurador, la Contralora, la Fiscal, y los miembros de la Fuerza Pública; es decir, que yo, como Profesor universitario, pago más retención que un Senador, que gana en total al mes con el factor prestacional, sesenta veces más que alguien que reciba tan sólo el salario mínimo.

Ahora, ni se diga de la vagabundería en el Ministerio de Minas y Energía, donde se le paga el colegio y la universidad a los funcionarios y a sus familiares. Yo, en cambio, dedico el 75% de lo que me queda en mis ingresos para pagar colegios, rutas de escolares y cursos extracurriculares. Tras el escándalo, promesas presidenciales y luego un largo silencio.

El caso es que el Estado, por obra y gracia de los decretos expedidos al amparo de la Ley 1444, ha pasado a tener 16 ministerios, 9 departamentos administrativos, 13 consejerías presidenciales, 1 alta asesoría presidencial y ni se diga del número de nuevas agencias y entidades adscritas y vinculadas, que hasta ahora estamos precisando en número, ya que la Secretaría Jurídica de la Presidencia de la República no publica la totalidad de los decretos y, cuando lo hace, pasan más de 20 días como ocurrió con los decretos de noviembre, cuya última publicación fue el 11 de noviembre y el 28 subieron decretos del 15 y el 25 pues no se sabía qué había pasado con el Gobierno, ya que ni un solo decreto se subió a la internet en veinte días; tal vez ocurre eso por tener ahora un presidente más viajero que don Andrés.

La primavera en París y el otoño en Tlatelolco.

Qué mejor época para hablar del movimiento estudiantil y más, teniendo en cuenta que nací en 1968 diez días después de la Noche de Tlatelolco, cuando en la plaza de las tres culturas de Ciudad de México, fueron asesinados los estudiantes universitarios por pronunciarse contra el régimen; el hecho fue cometido por el grupo paramilitar denominado Batallón Olimpia y el Ejército Mexicano, en contra de una manifestación convocada por el Consejo Nacional de Huelga, órgano directriz del movimiento, que involucraba estudiantes, profesores e intelectuales, últimos dos grupos que poco se han visto en las protestas chilenas y colombianas. Aún se desconoce la cifra exacta de los muertos y heridos.[] El gobierno mexicano de esa época, presidido por Gustavo Díaz Ordaz Bolaños, dijo que fueron sólo veinte los muertos, pero, en 1971, Elena Poniatoiwska, (en realidad, la princesa Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, hija del principe heredero Jean Joseph Evremond Sperry Poniatowski, descendiente directo del rey Estanislao II Poniatowski de Polonia— y de María de los Dolores (Paula) Amor de Yturbe), en su libro “La noche de Tlatelolco”, publicó la entrevista de una madre que buscó entre los cadáveres a su hijo y reveló que por lo menos había contado 65 cadáveres en un solo lugar; a esas víctimas se les llamó “los 68 del 68”.

El mismo año 1968, en el mes de mayo, se produjeron en París los hechos de la primavera, que fueron, una propuesta pacífica, alegre y juvenil en las que se hicieron famosas las pancartas, como aquellas con frases como “la imaginación al poder” y “prohibido prohibir”, que mostraron el ingenio intelectual de los estudiantes de pregrado de la Universidad de París, ubicada en la plaza de “La Sorbonne”, que luego fue presentada como “una epopeya transformadora de la política, del pensamiento y de la historia”, liderados por Dany el Rojo, hoy en día el diputado Daniel Cohn-Bendit, estuvo al frente de la protesta estudiantil, la cual reflejó el papel que jugaba la juventud como motor de la transformación revolucionaria. Pero este movimiento, que surgió de manera espontánea, resultó efímero, como está ocurriendo hoy en día.

La reforma a la Ley 30 de Educación Superior, debe ser para la reorganización del sistema, así como de la educación superior, entendida ésta como un bien público, un servicio público y un derecho, por tanto, le corresponde al Estado garantizar su acceso a todos los ciudadanos con mérito para ingresar, para así garantizar el desarrollo de la sociedad y del país.

¿Qué viene ahora? ¿Se concertará un proyecto que este acorde con las necesidades de los educandos, los educadores, el Estado y las Universidades?

martes, 15 de noviembre de 2011

La ¿nueva? Vitamina "C".

El Representante a la Cámara por el Departamento del Tolima Alfredo Bocanegra Varón, -a quien aclaro, no conozco-, me remitió su libro “La Nueva Vitamina C”, que no necesariamente trata acerca de aquel “farmacóforo de la Vitamina C, que es el ión ascorbato, en organismos vivos que protege contra la oxidación…”. Precisamente se trata su publicación acerca de lo que fue, ha sido, es y se espera que sea el Partido Conservador.
Yo soy Conservador, mi familia ha sido tradicionalmente y orgullosamente conservadora por más de 160 años –con excepción de algunos pocos liberales-; siempre he llevado como impronta los principios de este Partido, con el cual no tengo más vinculación que un carnet, y sólo he pisado la casa del Park Way para reclamar ese documento, con el pomposo nombre de <cédula partidaria>, ahora archivado en el fondo de un cajón.
Precisamente ese plástico se ha quedado allí, en el cajón ¿del olvido?, no lo sé. Lo que sé es que el partido poco cuenta con personas que están en su <<reserva>>; sólo he asistido a una Convención Conservadora en 1996, porque mi novia –hoy mi esposa -, me dejó <colar> y nunca he sabido cómo es eso de la Academia del Pensamiento Conservador, seguramente saberse –como yo- el coro del himno. Aunque aparezco en el último tomo de la obra de Julio Barón Ortega El Conservatismo Colombiano, su historia y sus hombres”, hoy, los conservadores somos una especie en peligro de extinción, nos miran como a dinosaurios vivientes no obstante las <alentadoras> cifras que la página en la internet del Partido presenta, jactándose de haber obtenido 211 alcaldías dentro de ellas las de las ciudades de Montería y Popayán. Qué pena, que ya ni Tunja marca como capital conservadora, ni mucho menos Bogotá, ciudad donde de los 27 años que llevo viviendo, creo que ninguno ha enarbolado la bandera azul, pues el último alcalde <conservador> al que recuerdo haberle hecho campaña, aún siendo estudiante universitario, pertenecía a la <Nueva Fuerza Democrática>.
Se destaca la labor que se realizó para la recolección de los cinco millones de firmas en apoyo al derecho a la vida, que reafirman el compromiso conservador con el derecho natural.
Sin embargo, regresando a la política, en Atlántico, Boyacá, Cesar, Guaviare, La Guajira, Norte de Santander y Putumayo, el conservatismo es la primera fuerza en número de diputados, pero ¿De a dos o tres curules con Diputados de dos mil voticos o menos? Creo que lo único moderno del Partido Conservador es una página en la internet muy difícil de manejar.

Investigación Sabanera

Recientemente se publicó el baremo que establece cuál es el lugar de las universidades colombianas, dejando la inquietud acerca de la investigación como factor de medición de la calidad de las mismas a nivel internacional.
Ésta semana, en la Universidad de La Sabana, del 26 al 28, se realizará la V Jornada de Socialización de Proyectos de Investigación, “Repensando nuestro papel frente a los retos del Desarrollo Sostenible”, bajo la coordinación de la Directora de Investigaciones Leonor Botero Arboleda, PhD.
El evento, será inaugurado por el Rector de la Universidad Obdulio Velásquez Posada y contará con un panel inaugural sobre el desarrollo de ecosistemas, cambio climático e investigación científica, seguido de varias conferencias magistrales del ex ministro Manuel Rodríguez Becerra, sobre el cambio global, estado del medio ambiente en Colombia y las locomotoras del desarrollo; la de Yesid Carvajal sobre las inundaciones en Colombia; la de Aníbal Acosta y Ángela De Francisco sobre el deterioro de la cuenca del Río Bogotá y proyecto para su recuperación y la de Ignacio Briceño sobre patrones de identidad genética en poblaciones contemporáneas y precolombinas, que fue el trabajo ganador del Premio “Alejandro Ángel Escobar” 2011.
Además de las conferencias magistrales, habrá una sesión de pósters de estudiantes de postgrado y maestría en Medicina, así como de los ocho doctorandos del programa en Biociencias y cerca de setenta ponencias producidas por los distintos investigadores de la Universidad.
Y es que para la Universidad se ha constituido en objetivo estratégico el impulso a la investigación científica, lo cual no solo se evidencia desde el PEI y la aceptación de esta actividad como función sustantiva, sino también en los múltiples documentos y estrategias diseñadas para fomentar e incentivar a sus profesores en el diseño de proyectos de investigación, en la configuración de líneas y grupos, en la formación de investigadores a través de programas de maestría y doctorados, en la publicación en revistas de visibilidad, en la participación en eventos de investigación, etc.
En el caso de la investigación en sociales, la Facultad de derecho de la universidad de La Sabana tiene cuatro grupos en las categorías A, B y C, los cuales se denominan “Justicia, Ámbito Público y Derechos Humanos”, “Derecho Público Diego de Torres y Moyachoque, Cacique de Turmequé”, “Derecho Privado” y, “Derecho Internacional y Derechos Humanos”, con un amplia bibliografía que coopera a nivel interna, nacional e internacional con la doctrina jurídica. Por su parte, la Universidad posee 44 grupos clasificados de por en la Convocatoria de Grupos 2010 de Colciencias. Adicionalmente, la Universidad cuenta con otros 15 grupos que están en proceso de fortalecimiento para consolidarse.

jueves, 20 de octubre de 2011

En defensa de la Vida.

El Derecho a la Vida es el Primus Ontológico y lógico del Estado y el fundamento objetivo del ordenamiento constitucional, y fue definido por Francisco José Herrera Jaramillo, como ‘‘aquel derecho natural originario y primario -es decir fundamental- que tiene todo ser humano, desde el momento en que empieza su vida hasta la muerte, a ser y a existir de acuerdo con su dignidad.

La vida, considerada como realidad biológica o entidad vital, “constituye el derecho fundamental esencial y troncal en cuanto es el presupuesto ontológico sin el que los restantes derechos no tendrían existencia posible”, como sentenció el Tribunal Constitucional español, en fallo STC53/1985, de 11 de abril y desconoce con la ley aprobada en julio de este año.

En la sentencia SU-111 de 1997, la Corte Colombiana había velado por el respeto de la vida en términos, que ahora muchos –incluido el mismo Tribunal- pretenden desconocer:

El derecho a la vida protegido por el artículo 11 de la Constitución Política, comprende básicamente la prohibición absoluta dirigida al Estado y a los particulares de disponer de la vida humana y, por consiguiente, supone para éstos el deber positivo de asegurar que el respeto a la vida física sea el presupuesto constitutivo esencial de la comunidad. Esta faceta de la vida, bajo la forma de derecho fundamental, corresponde a un derecho fundamental cuya aplicación no se supedita a la interposición de la ley y puede, por lo tanto, ser amparado a través de la acción de tutela.

La protección de la vida tiene el carácter de valor superior en la Constitución Política. La razón de ser de la comunidad política que forman los colombianos estriba en la necesidad de asegurar colectivamente el disfrute máximo de la vida y la libertad. La garantía constitucional no puede ciertamente satisfacerse con la mera interdicción que recae sobre su eliminación o supresión.

El Estado como organización política de la sociedad debe asegurar la intangibilidad de la vida y la libertad, estableciendo las bases de orden material y jurídico para que ellas sean posibles y su goce sea general.

Reafirmo mi creencia en el valor absoluto de la vida y en la dignidad de la persona. Sólo un mundo regido por el derecho y que reconozca la vida desde su concepción hasta la muerte natural es plenamente humano. El aborto no es señal de progreso. Esta bandera y la de la eutanasia, han sido siempre, a lo largo de la historia, señal de decadencia y muerte de civilizaciones. Su legalización en otros países, no puede ser argumento valedero para aprobarlo entre nosotros.