jueves, 29 de septiembre de 2011

El profesor Juan José Rodríguez Beltrán


Con gran pesar registramos el fallecimiento del profesor Juan José Rodríguez Beltrán. Nació en la ciudad de Duitama, donde se formó al lado de sus padres y de sus nueve hermanos. Como todo joven de provincia, lleno de ilusiones, viajó a Bogotá para continuar sus estudios profesionales en la Universidad La Gran Colombia, donde culminó su carrera de abogado en 1965 y obtuvo mención honorífica para la tesis de grado.

Muy pronto conformó una familia muy unida con Dolly Gómez, unión de la cual descienden cuatro hijos: Juan José, Patricia, Alejandro y Sergio y cuatro nietos Juliana, Cristina, Sergio y Juan Andrés.

En la búsqueda del saber superior y del perfeccionamiento continuo, cursó la especialización en Derecho Comercial en la Pontificia Universidad Javeriana, la especialización en Derecho Comercial y Financiero y la especialización en Docencia Universitaria, éstas en la Universidad de Santo Tomás; la especialización en Administración Gerencial en la Universidad del Cauca, la especialización en Administración pública en la Escuela Superior de Administración Pública, ESAP; las especializaciones en Economía Política y en Mercadeo en la Universidad de Tel Aviv, Israel y las especializaciones en Derecho Comunitario e Integración Económica y en derecho Administrativo en la Universidad de Salamanca, España. Casi llegando a los sesenta años, decidió ingresar nuevamente a la universidad para cursar en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario la maestría en Derecho Administrativo.

Desarrolló su actividad profesional como Gerente General del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria – INCORA y como Director General (con rango de Ministro) del extinto Departamento Administrativo Nacional de Intendencias y Comisarías – DAINCO. También fue asesor empresarial de numerosas firmas y clientes que contaban con sus buenas luces para la solución de los casos a él sometidos para su estudio.

Recuerdo haberlo conocido en 1986 cuando fue mi profesor de Economía General en la Universidad La Gran Colombia y luego en 1987 lo sería de Economía Colombiana, asignaturas que dominaba con facilidad, lo mismo que diversas cátedras como Derecho Comercial, Civil Bienes y Derecho Administrativo General y Colombiano y Procedimiento Administrativo, así como muchas otras en las que impartió enseñanzas a sus estudiantes de las universidades La Sabana, Santo Tomás, Gran Colombia, Militar y Manuela Beltrán.
En 1993, al iniciar mi carrera docente, fui profesor de dos de sus hijos, Alejandro y Sergio, y más tarde sería colega de su padre Juan José en el Área de Derecho Público de la Universidad de La Sabana.

Deportista en diferentes modalidades, lo sorprendió la muerte en las canchas de tenis del Hatogrande Golf y Tennis Country Club, el sábado 18 de febrero de 2006. Lo recordaremos como un excelente profesional y por ser un Señor y, con el debido respeto, recordamos el apodo que le tenían sus estudiantes y que lo definía en todo el sentido de la palabra: “El Cachacazo”.

El profesor académico e internacionalista Gerney Ríos González.

Desde hace más de diez años conozco al doctor Gerney Ríos González, quien sabe  en todo su significado la expresión “Responsabilidad Social”, pues ha permitido que más de 60 mil personas accedan a la educación gratuita a través de diplomados y cursos organizados por él durante casi treinta años.
Rico en vivencias humanas, el profesor Ríos, ha sido un profundo defensor de la causa indígena y de los derechos de los afrocolombianos, que le han merecido reconocimientos de gran valor, como el que le hizo la Unión Europea a través de su Delegación para Colombia y Ecuador con el título de “Distinción en Protección y Defensa de los Derechos Humanos”, por su labor como humanista, escritor, académico y abanderado de la lucha contra la corrupción, que también le mereció recibir de manos de las Comisiones de Ética del Senado de la República y de la Cámara de Representantes  la medalla “Luis Carlos Galán”, máxima distinción nacional en esa materia.
La sencillez del profesor Ríos y su generosidad para con las personas de todos los estratos de la sociedad y de todas las etnias colombianas, lo han llevado a recibir otras distinciones como la Orden de la Democracia “Simón Bolívar” en el grado de Gran Cruz, otorgada por la Cámara de Representantes;  la estatuilla “Soldado de Caballería” de la Escuela de Equitación del Ejército Nacional;  distinción del 8 de noviembre de 2010 del Concejo Municipal de Cármen de Apicalá; exaltación de la Asamblea Departamental del Tolima, Resolución 043 del 2 de junio de 2010; Medalla al mérito logístico y administrativo “Francisco de Paula Santander”; Medalla “Carlos Lleras Restrepo” de la Asociación de Comunicadores Sociales; Medalla “Pedro Nel Ospina”, categoría Autor Investigador,  de la Asociación de Administradores de Empresas; Medalla Deportiva de la Federación Colombiana Deportiva de las Fuerzas Militares; recibió la “Orden de las Letras Victorianas Sergio Medina” en La Victoria, Venezuela; la distinción “Peso Andino” de la Comunidad Andina; la Orden “Dignidad y Patria” de la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes; la Orden al Mérito “José María Córdova”; la Orden al Mérito “Antonio Nariño”; la Medalla “San Gabriel” de las comunicaciones militares; la medalla académica “José Celestino Mutis”; la medalla “Ayacucho”; medalla de la Confraternidad, otorgada en Cella di Varzi, Italia;  el Premio de Periodismo Económico de la Corporación Andina de Fomento; la distinción al mérito humano de la Organización Internacional para el Desarrollo de los Valores; la Cruz al Mérito del Estamento de Caballeros del Antiguo Reino de Zamora, España; así como la Distinción de “San Espiridión al Mérito Educativo” de la Cámara de Comercio Colombo Chipriota.
Es y ha sido el Presidente de la Corporación Eficiencia Ciudadana, de la Asociación de Comunicadores Sociales, de la Federación de Catedráticos Universitarios, de la Asociación de Profesionales en Relaciones Internacionales y Administradores Logísticos; de la Fundación Centro Andino de Estudios; del Centro de Estudios “Miguel Antonio Caro”; de las Organizaciones No Gubernamentales de la Comunidad Andina de Naciones; de la Asociación de Microempresarios Andinos; de la Corporación de Usuarios de Servicios Públicos y Privados; de la Corporación para el Fomento de los Derechos Humanos “Construir”;  de la Asociación de Profesionales en Relaciones Internacionales y Carreras Afines;  y Vicepresidente del Instituto O´Higginiano de Cundinamarca.
Miembro de la Academia Patriótica Nacional “Antonio Nariño”; Miembro de Número Fundador del Instituto O´Higginiano de Cundinamarca, que le otorgó la Medalla Dorada Bernardo O´Higgins Riquelme; Miembro del Centro de Estudios Históricos en Derechos Humanos “Cacique de Turmequé”, que le confirió su medalla; Asociado de la Unión Nacional de Escritores; Miembro Honorario de la Federación Latinoamericana de Escritores; Académico de la Academia de San Francisco, de Agripoli, Italia, que le concedió la medalla de plata; Placa en Plata con mención de honor del CIDCA; Miembro del Instituto de Estudios Históricos del Antiguo Reino de la Corona de Aragón, España; Académico Emérito de la Academia Nacional de Artes, Ciencias y Letras de Sicilia en Palermo, Italia; Miembro de Honor de la Academia de Genealogía y Heráldica de Zamora, España; Noble Académico del Tirreno, Italia; Académico de Mérito de la Nobilis Cilenti Academia de Italia; Miembro Correspondiente con rango Académico del Collegium Institutum Heraldicum et Cubiculum Arbitrium del Noble Principado de Citerioris, Agripoli, Italia; Distinción de la Nobilísima, muy Augusta, Dinástica y Soberana Orden de los Caballeros de Nuestra Señora, Santa María de Buenos Aires, Argentina; Distinción de la Asociación Elizabethiana de la Argentina como Barón de Lérida;  Académico Honoris Causa de la Serenísima Academia de Escudos de Armas del Palazzo Trotti-Costabili en Ferrara, Italia; distinción de la Serenísima Casa Principesca de San Corbiniano, Italia como Barón de San Saverio; Lugarteniente General de la Legión de Honor de la Real Tumba y Panteón de los Reyes de Sicilia, Palermo, Italia; Miembro de la Fundación Acción Social Internacional de la República Argentina;  Miembro de la Academia Nacional de Heráldica; Miembro de la Academia Hispanoamericana de Letras y Ciencias de Bogotá, que le otorgó la Gran Cruz a la “Excelencia Académica”; Miembro del Centro Bolivariano de La Victoria, Venezuela; Miembro de la Asociación Ricaurtense Colombo Venezolana; Miembro de AEVIC, Asociación de Escritores de Venezuela; Miembro de la Orden de Los Caciques del Imperio del Zaque; recibió la distinción “Conquistadores del Imperio del Zaque”; Distinción Civil al Mérito “General Francisco de Paula Olano”; reconocimiento “Amigo del Barón de Tesalónica”; Miembro de la Sociedad Académica Santanderista de Colombia; Miembro del Comité Editorial de la Revista “Díkaion” de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Sabana;
Es Administrador de Empresas, Profesional en Relaciones Internacionales, Profesional en Administración Logística; Comunicador Social y Periodista;  se ha especializado en Defensa Nacional, Análisis y Manejo de Conflictos; en Sociología de las Relaciones Internacionales; en Derechos Humanos; en Geopolítica; en Logística; en Liderazgo Estratégico; en Administración de Recursos Estratégicos; en Gestión Ambiental y Desarrollo Comunitario; en Gerencia Logística; en Administración y Gerencia Deportiva; en Pedagogía y Docencia Universitaria; y ha realizado el Curso de Defensa Nacional CIDENAL, y ha realizado más de sesenta diplomados; mejor dicho, su vida ha sido, es y será el estudio.
Fue el Decano Fundador de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad Militar Nueva Granada y Miembro del Consejo Superior de dicha institución en representación del Presidente de la República; Decano Académico de la Facultad de Administración Logística de la Escuela de Logística del Ejército Nacional; y Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas CEAS de la Fundación Centro de Investigación, Docencia y Consultoría Administrativa CIDCA, Institución de Educación Superior, así como Director Académico de Congresos, Cursos, Diplomados, Foros y Paneles, en los que ha actuado como moderador, conferencista y maestro de ceremonias.
Como periodista ha impulsado como editor y asesor de los consejos editoriales varios medios de comunicación, entre muchos: la revista “Liderazgo Indígena”, el periódico “El Integrador Andino”; la revista “Finanzas”; la revista “Dimensión Gráfica”; la revista “Investigación y Desarrollo Social”; la revista “Logística”, el periódico “Apicalá Al Día”, la Revista “Mundo Diplomático”; la revista “Empresarios, Proyección y Organización Andina”; la revista “Pan Caliente”; actuando además como columnista de los diarios nacionales “El Universal” de Cartagena, “La Patria” de Manizales; “Diario de La Frontera” de Cúcuta; “Diario del Caribe” de Barranquilla; “La República” de Bogotá; “Diario de Occidente” de Cali;  así mismo ha dirigido programas de radio en las cadenas Super, Todelar, Antena Dos de RCN y Colmundo Radio y de televisión en los canales Cablecentro, Superview-Telmex y Tele Amiga Internacional.
Entre muchos otros, es autor de los libros “Geologística: Próximo Puerto”, con prólogo de María Eugenia Correa Olarte; “Liderazgo Logístico”, en coautoría con el Coronel Alexander Godoy Castro y prólogo del Teniente General Alejandro Navas Ramos, (primer general de cuatro soles de las FFMM); “Liderazgo Estratégico”, con prólogo de Gustavo Tobón Londoño y prefacio de Nohemí Sanín Posada; “Siglo XXI: El Liderazgo Colectivo”, con prólogo de Rafael Enrique Ulloa Barrios; “Guerra y Paz: Los rostros del conflicto”; “Tierra Lícita”;  “Factor Humano y Calidad”; “Biotecnología y Cultura”; “Integración: Alternativa del Tercer Mundo”; “Vocaciones Geopolíticas en el Grupo Andino”; “Economía Subterránea”; “Hacia el Universo Microempresarial”; “El Momento de la Clase Media”; “Competitividad en el Siglo XXI”; “Colombia: Indiferencia sin límites”; etc.
Podríamos decir que Gerney Ríos González no es sólo un tolimense triunfador sino un ciudadano del mundo globalizado y aunque ha ocupado varios cargos en el sector público y privado, su verdadera vida es la academia y el servicio a la comunidad.
En 2011 recibió la distinción "Fe en la Causa" y le fue conferida en Venezuela la medalla del Premuio Nacional de Educación.

Antonio Ricaurte y Lozano, Prócer Venezolano y de Villa de Leiva

El Presidente de la República, general José María Campo Serrano, recordado por haber sido él y no Núñez quien sancionó la Constitución de 1886, a través de un decreto, el 349 de junio 5 de 1886, declaró la fecha del natalicio de Antonio Ricaurte en Villa de Leiva, como día clásico para la República y, el Presidente Carlos E. Restrepo, años más tarde, sancionaría la Ley 40 de octubre 29 de 1913, por la cual se declaró día de fiesta nacional el 25 de marzo de 1914, fecha centenaria del sacrificio del egregio prócer en San Mateo.

San Mateo representa y simboliza el esfuerzo granadino de la emancipación, el apostolado doloroso del Precursor, la palabra de los tribunos, la esperanza y el martirio de los próceres, las hazañas de las batallas decisivas, el laurel de los generales, la sangre de los soldados; evoca a Boyacá, Carabobo, Junín, Pichincha, Ayacucho, las cinco repúblicas de Bolívar y la sangre de nuestros próceres por la independencia.

Cuando en mi imaginación me represento a Ricaurte, no puedo menos de ver a través de esa actitud, erguirse imperiosa y robusta su voluntad de acero, con la que logró dominar los instintos de conservación que entraña cualquier ser para convertirse en nuestro héroe inmortal, deber antes que vida, con llamas escribió, sin vacilar en sacrificar su vida y confundir su cuerpo destrozado con los escombros de la hacienda y sepultar su cuerpo entre el polvo de las ruinas.

Ricaurte, corazón grande y valiente, en él han de ver todas las generaciones, un ejemplo de la fuerza de voluntad que es necesaria para cumplir con el deber y para llegar a la meta de la gloria. También han de ver un modelo de firmeza de las ideas y del desinterés y amor a la Patria, cualidades sin las cuales es imposible, no ya ir a la gloria, pero ni siquiera ser buenos ciudadanos.

Bastaría recordar el Soneto de Rafael Núñez, escrito en 1886 y que dice:

Alza Colombia la abatida frente, y el poder de tres siglos desafía; de castillo el León salta rugiere y el reto acepta en actitud bravía. Surge Bolívar como sol viviente con su fuego, a vencer la tiranía; mas apenas irradia en el Oriente cuando amaga el ciclón al nuevo día. Hora es aquella de ansiedad suprema de la patria en un punto concentrada; sacrificio o derrota es el dilema; San Mateo da nombre  la jornada... RICAURTE en llamas coronó el poema, y eterna gloria fulguró en su espada.

En memoria del doctor Hernán Olano Correa

Quiero agradecer a todos Ustedes, en nombre de mi mamá, mis hermanos, mi esposa, mi cuñado, mis cuñadas, mis hijos y sobrinos, mis tíos y primos, por las manifestaciones de cariño recibidas en estos días. San José María decía que Dios les da dedazos de miel a algunos para que los acompañaran y esa miel fuera un recuerdo dulce de la existencia y de su recuerdo para los demás.

Hablar de mi papá es para mí, reconocer la existencia de las palabras emprendimiento, afabilidad, amistad, comprensión, consejo, constancia, generosidad, honradez, justicia, lealtad, laboriosidad, magnanimidad, responsabilidad, rectitud, veracidad, unidad, caballerosidad.

Como emprendedor, fue un hombre de empresa: En 1979, cuando nadie pensaba más allá del AM, decidió darle a Tunja la primera emisora de FM, Radio Espectacular, que para quienes escuchan lo que hacen hoy las mejores emisoras, recordaran que desde hace 30 años, ya se hacía eso en nuestra ciudad. También, con un grupo de 100 soñadores (Helenita e hijos), como siempre somos los boyacenses, fundó el diario La Tierra, con un nombre que nos hace añorar esa colcha de retazos que son las parcelas del altiplano; de ahí que también promoviera con mi tío Publio, la actividad agraria, en las montañas más empinadas del valle de Toca.

Como hombre afable, nos inculcaba tratar de hacer grata la vida a las personas que nos rodean, comenzando por la familia y nuestros colaboradores: por eso, también lo quisieron tanto quienes trabajaron con él, en el Ministerio de Gobierno, donde trabajó siendo estudiante, en la Caja Popular Cooperativa, la Caja de Previsión de Boyacá, en la Corte Suprema, en la Emisora y en la Notaría. La afabilidad es una de esas virtudes que no causa admiración ruidosa, pero cuando falta, se echa de menos.

Como hombre alegre, era el alma de las reuniones familiares; como amigo, aplicaba la frase de Cicerón, según la cual, la amistad es una perfecta conformidad de sentir en todas las cosas divinas y humanas con benevolencia y afecto. Como consejero, acudían a él  personas de todo tipo, que veían en él un árbitro y conciliador de sus dificultades.  Como hombre leal, correspondió a la fidelidad de cumplir con lo que prometía, en ser una persona de principios, ante los cuales, el valor del nombre de una persona es el mejor legado a su familia.

Como hombre generoso, aprendimos de él, el sacrificio en dar, para buscar la alegría y la tranquilidad en quienes reciben.  Como hombre honrado, honesto, de recto proceder, vivió su carrera profesional y cumplió su deber como Notario: La guarda de la fe pública cubre la vida pública y la privada, en unidad de vida, en tener claro que lo mismo es lo que se piensa, que lo que se hace; es estar en el fiel de la balanza de la justicia, que como abogado ejerció; es ser hombres o mujeres de una sola pieza, que concilien fe con vida diaria y que sean coherentes, rectos y veraces. Y por eso quiero terminar así:

Los malos tienen cómplices,
Los interesados, socios;
Los voluptuosos, compañeros de vicios;
Los ídolos, admiradores;
Los políticos, partidarios;
Los príncipes, cortesanos;
Solo los hombres sinceros tienen amigos.
Muchas gracias, porque sabemos, que aquí todos fueron sus amigos.

El Notario Hernán Olano Correa

En mi nombre y en el sentir de muchos tunjanos, hemos visto cómo se retiran del servicio ciudadanos a los cuales Tunja no reconoce ningún mérito después de haber prestado muchos servicios a la ciudad.

Es el caso del doctor Hernán A. Olano Correa, quien desde el pasado mes de noviembre  de 2008 se desvinculó del servicio al llegar a la edad de retiro forzoso como Notario Primero de la Ciudad de Tunja, cargo que ejerció durante casi veinte años, en los cuales se desempeñó ejemplarmente con profesionalismo y probidad como buen funcionario su labor al frente de la histórica Notaría que data de 1539, año de la fundación de la ciudad.

Nació en Tunja el 15 de marzo de 1943. Bachiller del Colegio Miguel Jiménez López en 1961; Doctor en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad La Gran Colombia el 21 de diciembre de 1966, obteniendo Mención de Honor para su tesis titulada “La Familia en Colombia. Aspectos Civiles y Penales”; abogado inscrito a través del Acuerdo # 10 del 6 de marzo de 1967 del Tribunal Superior de Bogotá;  especializado en Derecho Comparado, en Derecho Notarial y en Derecho de Familia por las Universidades de Nova en Fort Lauderdale, U.S.A., del Rosario y Externado en Bogotá; Egresado en 1995 del Programa para Presidentes de Empresa de la Universidad de Los Andes. 

Ha Ejercido la profesión del derecho de manera independiente y, además, en los siguientes cargos: Funcionario del Ministerio de Gobierno; escribió algunos artículos en el periódico conservador “Afirmación Doctrinaria”; Asesor Jurídico y luego Gerente General (e), de la Caja Popular Cooperativa en 1970; Asesor Jurídico de la Caja Departamental de Previsión Social de Boyacá, de la Cámara de Comercio de Tunja, del Fondo Ganadero de Boyacá y de otras entidades; Director Ejecutivo de la Fundación Para el Desarrollo de Boyacá; Candidato al Concejo Municipal de Tunja en 1970 y a la Cámara de Representantes en dos ocasiones (1978 y 1986); Gerente Fundador de la primera emisora en frecuencia modulada de Boyacá: Radio Espectacular F.M. Estéreo Ltda. en 1980; Presidente del Club Boyacá en 1984; Gerente y luego Asesor de Promoción y Desarrollo del Diario La Tierra, donde mantuvo una columna titulada “El Mono de La Pila” entre 1984 y 1986; Secretario de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia entre 1988 y 1989;  elegido en 1982 Concejal de Tunja como suplente del Ex Ministro Hernando Gómez Otálora, siendo designado Vicepresidente de la Corporación, cargo al cual renunció por considerar que el desarrollo de la sociedad Editores Boyacá S.A. y la promoción de un diario identificados como pluralistas e independientes, eran incompatibles con la representación de un partido político en el Concejo.

Por Decreto 389 de 1990, designado como Alcalde Ad Hoc de Tunja para las elecciones de diciembre 9 de 1990, en las cuales fueron elegidos los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente que expidió la Constitución Política de 1991.
Alcalde Honorario de la Ciudad, según proposición que presentara Heliodoro Jaime y aprobara la Convención Municipal Conservadora del 11 de diciembre de 1987.

Notario Primero del Círculo de Tunja desde 1990, por designación que le hiciera el Gobierno Nacional a través del Decreto 922 de 1990 del Presidente Virgilio Barco; nombramiento confirmado por Resolución 0313 de febrero 5 de 1990 de la Superintendencia de Notariado y Registro.

Miembro de la Junta Directiva de la Empresa Electrificadora de Boyacá, en representación del Gobierno Nacional; Miembro de la Junta Tunja 450 Años, en representación del Gobernador de Boyacá; Director Ejecutivo de la Fundación por Colombia; Teniente de la Reserva del Ejército Nacional – Arma de Infantería, en ascenso concedido por el Presidente Virgilio Barco en 1987; Miembro de la Junta Directiva de la Fundación para el Desarrollo de la U.P.T.C. – Fundupetec; Miembro del Colegio de Notarios de Colombia y del Colegio de Notarios de Boyacá; Miembro de la Junta Directiva de la Fundación Archivo Regional de Boyacá.

Casado en la Capilla de Santa Mónica del Liceo de Cervantes de Santa Fe de Bogotá el 16 de diciembre de 1967 con Inés de la Cruz García Vázquez, hija del historiador antioqueño Julio César García Valencia, fundador el 15 de noviembre de 1950 de la Universidad La Gran Colombia y de doña Rosa Lina Vásquez Santamaría de García. Sus hijos son: Hernán Alejandro, Juan Pablo, Inés Adriana y Camilo Andrés.

Falleció el jueves 2 de septiembre de 2010 en la Clínica Shaio de Bogotá.

Bernardo O´Higgins Riquelme

El pasado 20 de agosto de 2009, se conmemoraron los 231 años del natalicio de don Bernardo O´Higginis Riquelme, Capitán General de Chile, de Director Supremo, de creador de Institutos Castrenses, como son las escuelas Militar y Naval de Chile y de la Escuadra Libertadora del Perú; Padre de la Patria chilena y fundador de su nacionalidad; creador de la Sociedad de Amigos de Chile; Brigadier de los Ejércitos de las Provincias Unidas del Río de la Plata; Gran Mariscal del Perú, etc.

Puso su vida, hacienda y honra al servicio de su Patria, que lo honra con el Instituto O´Higginiano de Chile y sus filiales congéneres de Londres, Tel Aviv, Honduras, Argentina, Ecuador, República Dominicana, Colombia y Cundinamarca; aportó su esfuerzo nacional a la gran causa de la emancipación y unidad americana, le mereció que nuestro Libertador Simón Bolívar, en la población peruana de Huancayo, para celebrar el onomástico de O´Higginis, lo distinguiera en 1822 con el título de Oficial General de los ejércitos de Colombia y lo incorporó al Gran Consejo de Generales del Ejército Unido Libertador, en la campaña de Ayacucho, contándosele dentro del número de nuestros próceres.

El viernes 20 de agosto de 1824, Bolívar y O´Higginis cumpliendo sus  46, partieron rumbo a Tongos y luego siguieron por los Andes peruanos hasta Huamanga a donde llegaron el 16 de octubre, para luego reencontrarse en Lima el 20 de diciembre y  celebrar el triunfo de Ayacucho, en un banquete, en el cual Bolívar abrazó emocionada al ilustre Libertador de Chile y le entregó en prenda de agradecimiento y amistad un valioso bastón de madera de palo de rosa labrado en espiral con puño de oro.

O´Higginis tuvo una nutrida relación epistolar con el general Santander, a quien le manifestó su preocupación sobre la suerte favorable o adversa de los Pueblos Americanos, que combatían por su libertad, así como por los habitantes de las riberas del Atlántico, y de los que miran al Pacifico.

Hoy, las relaciones colombo chilenas están, en uno de sus mejores momentos; con la Ley 305 se aprobó el tratado de cooperación técnica y científica; con la Ley 466 el Convenio de cooperación turística; y con la Ley 1189 la firma del Tratado de Libre Comercio y el Protocolo adicional al Acuerdo de Complementación Económica para el Establecimiento de un Espacio Económico Ampliado Entre Colombia y Chile. Con estos convenios, podemos entonces aplicar la frase de combate de O´Higgins, que siempre fue: Vivir con honor o morir con gloria; el que sea valiente, que me siga.

Biografía del doctor José de Jesús Naveja Macías

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Nació en el mes de junio del año 1967 en Guadalajara, Jalisco, México. Licenciado en Derecho graduado en 1992 en la universidad de Guadalajara, recibiendo dos veces el reconocimiento “Mariano Otero” y el Premio “Excelencia Académica”, en los años 1990, 1991 y 1992, respectivamente, junto con la “Medalla al Mérito Académico”, otorgado por el Rectorado de su Universidad, al haber obtenido el mejor promedio académico de su promoción.

Realizó el Diplomado en Derecho de la Universidad de Harvard y la Maestría en Derecho Constitucional y Amparo en la Universidad Autónoma de Guadalajara, obteniendo el premio al mejor promedio académico en el año 2003.

Ha sido profesor de diplomados, pregrado, especialización y maestría, de las asignaturas Derecho Constitucional y Amparo; Garantías Individuales; Derecho de Amparo; Teoría General del Proceso; Derecho Civil; Derecho Mercantil y Derecho Penal, en la universidad de Guadalajara, en la Universidad del Valle de Atejamac, en la Universidad Autónoma de san Luis Potosí, en el Instituto Superior Autónomo de Occidente en Jalisco, en la Universidad de Baja California de Tampico y en el Comité de Estudio y Difusión del derecho en América Latina, CEDDAL, de Lima, Perú; algunas de las cuales lo han distinguido varias veces con el “Reconocimiento a la Excelencia Docente”.

Ha impartido conferencias en México y en el extranjero en Universidades, Centros Académicos, Tribunales Judiciales, Casas de Justicia y Asociaciones Profesionales de gran renombre.

Es Presidente desde el año 2009 de la Dirección General de Academias y desde 2007 Presidente de la Academia de Derecho Constitucional de la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México – CONCAAM; Investigador del Instituto Mundial de Estudios Superiores; Secretario de Coordinación Académica de la CONCAAM de 2005 a 2007; Secretario de Coordinación Académica del Instituto de Administración Pública y sus municipios; Presidente del Instituto de Administración Pública de Jalisco, Miembro Fundador del instituto Latinoamericano de Teoría Jurídica y derecho Constitucional, etc.

Pertenece a la Barra Latinoamericana de Abogados desde 1999; a la Asociación Nacional de Abogados como Socio Fundador desde 2004; y a la Confederación de Colegios y Asociaciones de Abogados de México – CONCAAM; es Miembro del Consejo Directivo Nacional del Instituto Mexicano del Amparo; Miembro Correspondiente del Instituto O´Higginiano de Cundinamarca, Colombia, entre otras instituciones y Miembro del Comité Editorial de la Revista “Gaceta Jurídica” de la Universidad de Santander UDES en Bucaramanga, Colombia.

Colabora con las Revistas “Trilogía” de la ciudad de Querétaro, en México; “La Legislatura” de la Cámara de Diputados de México; “V-Lex” de Barcelona, en España; “Jus” del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Juárez de Durango, en México; Internacional de Derecho Constitucional” de Campeche, en México; Internacional de Administración Pública de Jalisco, en México; “El Dial Express” de Argentina; “Ipso Iure” de Chiapas; “La Justicia Uruguaya” de Uruguay. Ha publicado varios libros, algunos de ellos en coordinación con Víctor Bazán (de Argentina), Raul Carrancá y Rivas (México) José palomino Manchego (de Perú) y Hernán Olano (de Colombia), como son: “Derecho Procesal Constitucional”; “Génesis, Desarrollo y Actualidad del Amparo en América Latina”, “Reformas Anticonstitucionales y Derecho Procesal Constitucional”, “Codificaciones Procesales Constitucionales”, etc.

También ha prologado las obra de Allan Brewer-Carías “Las Leyes de Amparo en América”

Igualmente, le han sido conferidas varias distinciones como el reconocimiento al mérito por su trayectoria académica de los candidatos del PRI a la Gobernación y Alcaldía de Durango; el reconocimiento del Senado Mexicano concedido por el Senador por Jalisco Ramiro Hernández García; Diploma y Presea al Mérito en el Día del Abogado, concedida por la Universidad Nacional Autónoma de México, el Consejo Mexicano de la Excelencia Académica y el Instituto Latinoamericano de Estudios Profesionales; la “Balanza de la Justicia” por la Universidad de Santander UDES de Bucaramanga, Santander en Colombia; la Medalla al Mérito “Cacique de Turmequé”, en Colombia; el nombramiento de Jurista Emérito de la Orden Elizabethiana en Argentina; el reconocimiento “Virtute et Merito”, por su aportación al ámbito jurídico del estado Mexicano otorgado por el Colegio de Abogados de Durango; el título de “Ciudadano Distinguido” de la ciudad de san Luis Potosí, México y la distinción “Visitante Distinguido” de la ciudad de Piura, Perú, entre muchas otras.

Miembro Fundador del Centro de Estudios Latinoamericanos de Teoría Política y Derecho Constitucional.
Barón de Naveja y Gran Cruz de la Casa Solariega de Altai. Recibió el reconocimiento cívico "General Francisco de Paula Olano Izquierdo" y es miembro de la Agrupación de Estudiosos de Derecho Administrativo - ACUDA de la ciudad de Bogotá, D.C.

Vladimiro Naranjo Mesa

En 1985 cuando llegué a Bogotá a iniciar mis estudios de Derecho, tuve la oportunidad de ser alumno del doctor Vladimiro Naranjo Mesa. Sus maravillosas clases magistrales de Teoría del Estado y de la Constitución, siguiendo su texto eran muy llamativas, puesto que el profesor había viajado por muchos lugares del mundo, así que lo que contaba lo había vivido. Ocho años después, al comenzar mi carrera como profesor, tomé su ejemplo, pues es muy difícil enseñar algo de lo que no conocemos, viajé y comprobé lo que en sus clases nos había expresado y así, desde esa época, siguiendo esas enseñanzas del profesor Naranjo, he podido compartir con mis estudiantes los lugares que en su materia había conocido sin visitarlos.

Vladimiro Naranjo Mesa era antioqueño, nació en Medellín el 17 de febrero de 1943 y Falleció en Bogotá el 27 de septiembre de 2004, víctima de un penoso cáncer por el consumo de la pipa, su complemento distintivo.

Hijo del gran humanista colombiano Abel Naranjo Villegas, tomando el ejemplo de su padre se dedicó muchos años al estudio del Derecho y a desempeñarse como maestro de juventudes. Egresado de la Facultad de Jurisprudencia del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario (Universidad del Rosario), se especializó en las Universidades de Princeton (Orientation Program in American Law), en la Universidad de Nueva York, donde obtuvo el Máster en Derecho Comparado del Inter – American Law Institute. Y, posteriormente, la Universidad de París (La Sorbonne) le otorgó el doctorado en Ciencia Política y Derecho Constitucional, después de defender brillantemente su tesis sobre “Los poderes de crisis constitucionales en Francia y en Colombia”.

Designado Profesor Emérito por la Universidad del Rosario en cuyas aulas fue profesor titular durante más de 20 años de las cátedras de Teoría Constitucional y Derecho Constitucional Colombiano. Así mismo, fue profesor de estas materias en la Universidad de los Andes y en la Pontificia Universidad Javeriana de Historia Constitucional de Colombia. También fue profesor en otras Universidades de Bogotá tales como Externado de Colombia, Santo Tomas y la Militar Nueva Granada.

Incursionó en el periodismo como columnista de los diarios El Colombiano de Medellín y El Espectador de Bogotá, donde, poco antes de ser elevado a la Magistratura en la Corte Constitucional, para el período 1993 – 2000, Corporación de la cual fue Presidente, escribió una serie de artículos bajo el título “Perlas Constitucionales”, en las que analizaba los errores de la Asamblea Nacional Constituyente y de los miembros de la Comisión Codificadora de Yerbabuena, en la redacción del Texto Superior colombiano de 1991.

Un año después de cumplir su período en la Corte Constitucional y pasada la inhabilidad normativa, el Presidente de la República lo designó para el cargo de Embajador de Colombia en Holanda y coagente de Colombia en el litigio con Nicaragua que se discute actualmente ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Su impecable función como Embajador, se vio alterada por su enfermedad, que lo hizo regresar a Colombia. Su prestigio como diplomático en La Haya, le valió recibir directamente de S.M. la reina Beatriz de los Países Bajos, numerosos mensajes de aliento y de esperanza de recuperación.

De su autoría es el  libro “Teoría Constitucional e Instituciones Políticas”, ya en su novena edición, es texto de numerosas facultades de derecho en Colombia y en otros países de América Latina, pero me cabe el honroso placer de que en sus últimos años de cátedra, también utilizó mi texto en sus clases de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.

Sus fallos como magistrado de la Corte Constitucional, así como los  salvamentos de voto y aclaraciones de voto (votos particulares), demuestran la entereza de carácter de quien soportara con estoicismo su enfermedad y, tras breve recuperación, siguiera dedicado en su casa a escribir y a preparar un texto de Historia Constitucional Colombiana, aun inédito.

A sus sobrinos, sobrinas, hermanas y hermanos, cuñadas y cuñados y particularmente, a nuestro querido amigo Federico Guillermo, al que sólo le llevaba un año de edad, de nuevo nuestra más sincera condolencia.

María Carolina Leiva Fierro

Nacida en la Clínica del Country de Bogotá , bautizada por el Presbítero Ciro Moreno en la Parroquia de San Pío X° de Bucaramanga (Libro 5, folio 35, número 89), siendo sus padrinos Luis Felipe Ramírez Lara y Cecilia León de Ramírez. Bachiller del Gimnasio Femenino de Bogotá en 1998. Egresada de la carrera de Restauración de Bienes Muebles e Inmuebles en la Universidad Externado de Colombia en 2003, graduada el 20 de mayo de 2004, con un trabajo titulado "Reconocimiento de Valores. Siete Daguerrotipos de la Casa Museo 20 de Julio de Bogotá". Es integrante de la Academia Nacional de Letras, Artes y Ciencias "Ruggero II° de Sicilia", de Palermo, Italia. Promotora y Coordinadora de Proyectos Culturales de la Corporación Cromatophoro[1]; Buzo avanzado; ha realizado un importante trabajo de restauración en los hipogeos del Cauca, el teatro Colón de Bogotá, la plaza de Bolívar y la escultura de Rodrigo de Bastidas en Santa Marta y en la pintura mural del teatro Faenza de Bogotá. Posee amplia experiencia en gestión de proyectos para la documentación, conservación y restauración del patrimonio cultural.



[1] http://cromatophoro.org/equipo.html

Florentino González, hacendista y constitucionalista.

Dentro de las fuentes primarias para la historia del derecho constitucional colombiano, merece resaltarse la figura de don Florentino González con ésta reflexión no derivada de investigación, que sin embargo se enmarca dentro del contexto de nuestra línea de investigación en “Historia de las Instituciones”, dentro del Grupo de Investigación “Diego de Torres y Moyachoque, Cacique de Turmequé”, de la Universidad de La Sabana, categoría “A” en COLCIENCIAS.


Con base en su encargo, cumplo la tarea remitiéndole por vía electrónica el concepto sobre el libro de la referencia, haciendo énfasis en que al escasear los estudios sobre los primeros forjadores de nuestro Derecho, recomendaría la publicación del texto dándole cierto orden a algunas partes del libro y excluyendo críticas al sistema económico actual, que no vienen al caso. Incluso éste informe podría servir como presentación del texto.

Incluso podría pensarse que éste texto, por presentar el pensamiento liberal, daría para editar otro sobre un sobrino político de don Florentino, titulado “Miguel Antonio Caro, pensamiento y acción”, que corresponde a la tesis doctoral de Eduardo Herrera Andrade, expuesta recientemente en la Universidad de Navarra.

Paso ahora sí al estudio del texto sobre don Florentino: En el mes de septiembre del año 2001, estando en Wroclaw, Polonia, una vez terminada la visita a la tumba de Ferdinand Lasalle en el cementerio hebreo de la antigua Breslau cuando fue posesión alemana, el profesor argentino Néstor Pedro Sagüés me preguntó cual era la razón para que a Florentino González no se le hubiera hecho en Colombia algún homenaje, en razón a que fue el primer profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Buenos Aires.

Mi respuesta a Sagüés fue el que, en mi criterio, don Florentino había sido estigmatizado por su participación en la “Noche Septembrina” de 1828, luego de lo cual huyó a Charalá, donde fue apresado y conducido con grilletes a Bogotá, para ser recluido en el Colegio de San Bartolomé, convertido en cárcel; condenado a muerte, la cual le fue conmutada por diez años de prisión en el castillo de San Fernando en Bocachica, donde permanece hasta 1830 cuando parte hacia Jamaica donde es auxiliado por Miguel Uribe Restrepo.

Florentino González vivió 70 años; nació en 1805 en Cincelada del Socorro y falleció el 13 de enero de 1875 en Buenos Aires. Estuvo casado con “la melindrosa”, como se conocía a su mujer Bernardina Ibáñez, hermana de Incolaza, mujer de Antonio José Caro, inmortalizadas por su belleza y escandaloso comportamiento y por haber sido cortejadas por Bolívar y Santander. Fue Florentino padre de dos hijas, Soledad, religiosa del Sacre Coeur en Valparaíso y de la otra don Martín no dice nada.

González fue un liberal en lo económico y en lo político, inicialmente sectario y luego moderado, cuando criticó a sus contemporáneos granadinos al catalogarlos como “los soñadores políticos de la escuela radical”; defensor del librecambismo, convencido del cristianismo puro, no del catolicismo y, anticlerical consumado demostrando su antipatía hacia la Compañía de Jesús y porque con ciertas de sus decisiones administrativas contribuyó al proceso secular contra los intereses patrimoniales eclesiásticos y a su idea de someter el culto únicamente a una actividad privada ajena a la protección del Estado, pues calificaba la reunión de la religión y la política como una “amalgama sacrílega”, que le recordaba la lucha de las investiduras.

Fue, sin embargo, propulsor de la descentralización gradual de la administración, así como de otros conceptos acerca de cuestiones de organización constitucional, administrativa y electoral, tomando como base la noción de democracia representativa.

En sus “Memorias”, escritas en París, rescata los episodios de desplazamiento forzado, hoy tan repetitivos, cuando salió de su provincia socorrana rumbo a Sogamoso, El Casanare y Tunja, perseguido por los realistas, siendo sacrificado su padre en aras de la libertad. Huérfano y víctima de la violencia, fue educado desde los catorce años en San Bartolomé. Luego, como cadete del batallón “Cazadores de Vanguardia”, tuvo que presenciar la “catástrofe sangrienta”, como él mismo calificó la “carnicería”, al ser fusilado el líder español José Antonio Barreiro y los otros 39 prisioneros españoles aprehendidos tras la victoria de Boyacá en 1819.

Fue Secretario de Hacienda durante uno de los gobiernos de Mosquera; Secretario de la Comisión de Crédito Público en 1828, candidato presidencial en dos oportunidades; Procurador General de la Nación y como tal fue el principal acusador contra Obando por la presunta responsabilidad de éste durante el golpe de Melo; Ministro Plenipotenciario en Lima y en Santiago de Chile a donde se traslada en 1860; Ministro de Hacienda, del Interior, de Relaciones Exteriores, gobernador encargado de Bogotá y, abogado del Estado en la defensa de sus intereses contra la Compañía del Ferrocarril de Panamá.

En 1831 viaja a Caracas, donde fue redactor de la “Gaceta Oficial” y desde allí llegó a recomendar que los estados granadinos deberían hacer parte de la Unión Americana, como se señala en el libro y se relata ampliamente, para que así se pudiera gozar de la ventajosa oportunidad del impulso a nuestro país y a sus recursos, en el ámbito de la agricultura, la minería y el comercio.

En 1840 fue uno de los tres encargados de pronunciar oraciones fúnebres durante el sepelio del general Santander. Fue ese año un acérrimo opositor ala “Guerra de los Supremos”, declarándose pacifista y por ello, tuvo que salir del país, primero a Inglaterra y luego a Francia, donde ensayó algunas actividades comerciales, como la venta de perfumes y de algunos objetos de culto como cálices, copones, custodias, relicarios y rosarios. Incluso fue intermediario de una empresa inglesa para adquirir en su nombre la mina de oro de Frontino y otras minas de filón ubicadas en Remedios, Antioquia.

Ese mismo 1840 publicó los dos tomos de “Elementos de Derecho Administrativo” en la Imprenta de J.A. Cualla, con el subtítulo “Comprende el bosquejo de un sistema de administración pública para un Estado republicano”, que ilustra sobre el tema y con los cuales, quería formar  la juventud estudiosa y no a “los hombres de Estado”.

A su regreso a Colombia, el gobierno de José Ignacio de Márquez le impidió en 1842 posesionarse en la Rectoría de la Universidad Central, ya que la Constitución de 1832 impedía a los miembros del poder legislativo ocupar empleos de libre nombramiento del ejecutivo.

En 1843 publicó en la Imprenta de José A. Cualla su opúsculo titulado “A la imparcialidad y la justicia”, que causó gran controversia y que igualmente recoge algunos aspectos autobiográficos, que son complementados en una obra como la que se comenta y en la cual encontré que Florentino González y Manuel Cárdenas habían presentado un proyecto para promover la construcción de un canal interoceánico en el río Atrato.

Al cumplir su misión como diplomático en Chile, donde buscó tramitar el arbitraje de esa nación para solucionar el conflicto limítrofe entre Ecuador y Colombia, revalidó su título de abogado en la Universidad de Chile, lo cual le permitió el ejercicio profesional, que alternó con “El Mercurio” de Valparaíso, “El Constitucional”, periódico que se editaba en castellano e inglés; “El Araucano” y escribe para los periódicos colombianos “El Siglo”, “El Día”, “El Neo-Granadino” y “La Bandera Nacional”.

También en ese país austral, al poco tiempo de la edición por don Andrés Bello del Código Civil, don Florentino publicó en 1862 una obra de divulgación y exégesis del Código, titulada “Diccionario de Derecho Civil”, compuesto de 767 voces con remisión al artículo correspondiente y que le sirvió en su momento para proponer un “Proyecto de Código de Enjuiciamiento Civil”, poco conocido en Colombia, que había editado un año antes, en 1861 en la Imprenta Nacional de Santiago y de la cual expresó don Manuel Montt, Presidente de la República de Chile y jurisconsulto destacado: “era necesaria no sólo para Chile, sino para la mayor parte de las naciones hispanoamericanas.”

En 1865 tradujo y publicó en la Imprenta “El Mercurio” de Valparaíso la obra de John Stuart Mill “El Gobierno Representativo”. En dicha obra, don Florentino sostuvo que “la sana y verdadera teoría del gobierno representativo está escrita en inglés, no en francés, por la sencilla razón de que en los países donde el gobierno ha existido y se ha practicado, y en donde han podido estudiarse sus fenómenos y fijarse sus principios, con conocimiento de causa, se habla la lengua inglesa y no la francesa”, con lo cual, González lamenta que la instrucción política sólo se haya buscado en textos franceses “puramente especulativos”, que para él, devinieron en “impropios gobiernos para América”, representados en los fallidos intentos de federalismo.

Otra traducción realizada por Florentino González, fue hecha sobre la obra de Federico Grimke, “Naturaleza y Tendencia de las Instituciones libres”. Grimke fue uno de los autores favoritos de González, pues ilustra su texto de 1848 sobre la teoría y sistema de excelencia de las instituciones norteamericanas y compra su contenido con las obras de monsieur Laboulaye y de Stuart Mill. Don Florentino señala que el libro del autor de Cincinnati es de puro realismo político, por ser en suma, la filosofía de la república democrática representativa y no <<la teoría fantástica y visionaria>> de Platón, Tomás Moro o Locke.” En Grimke también encuentra González la doctrina del “gobierno refrenado” o sometido a control, o más bien, lo que comúnmente conocemos como la doctrina de los poderes compensados o de los equilibrios del poder; algo así como la colaboración armónica a la cual se refiere el artículo 113 de la Constitución de 1991.

Quedando viudo de doña Bernardina, se traslada a Buenos Aires, donde, como ya se expresó, por invitación de don Juan María Gutiérrez, Rector de la Universidad de esa ciudad, imparte la clase de Derecho constitucional y publica su tratado de esta ciencia.

En 1869 publica en la Imprenta, Litografía y Fundición de Tipos de J.A. Bernheim de Buenos Aires sus “Lecciones de Derecho Constitucional”, escritas en tan solo cuatro meses para satisfacer las necesidades de contar con un texto para su clase en la Universidad de Buenos Aires. En dicha obra, como señala Martín Alonso Pinzón, se “resume por primera vez en Hispanoamérica la ciencia del Derecho constitucional…escritas al final de una agitada existencia pública y después de un proceso intelectual de rectificación y depuración de su propio ideario político.”

Una segunda edición sería publicada, corregida y aumentada en 1871, hecha en París por la Librería de Rosa y Bouret. Cada edición se integró con una introducción, 37 lecciones y una conclusión, además de unos apéndices como son las bases de la reforma para la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, las enmiendas de la Constitución de los Estados Unidos y las autoridades de la Nación argentina.

En las Lecciones, González dice que no deben aplicarse o trasplantarse las instituciones o la teoría constitucional americana, sin corregir los defectos de la sociedad de los pueblos latinos.

Recogió también el modo de regir la sociedad política, y la soberanía, ilustrando diversos temas con casos extraídos de la historia o del derecho y legislaciones de diversos países, unido a la opinión de los más destacados autores, así como de textos de “El Federalista”.

A propósito de la administración de justicia, González introduce en sus “Lecciones” la teoría del jurado, en relación con la distinción entre los jueces del Derecho y los jueces del hecho, manifestando que ésta institución, incorporada por Acto Legislativo 03 de 2002 a nuestra Constitución Política, con ocasión de la reforma hacia el sistema penal acusatorio, aproxima al pueblo a la justicia y permite al Poder judicial ganar confianza entre los ciudadanos y así aumentar su prestigio.

Igualmente resalta las bondades de la democracia representativa y dice que ésta sólo puede existir, siempre y cuando el pueblo esté desarmado y el gobierno no posea una fuerza armada, ya que la ambición y las pasiones de los que mandan, puede abusar de aquella, con las consecuencias que se vieron en el siglo XIX, tal vez, aduciendo a Tomás Cipriano de Mosquera, según mi interpretación.

González también fundamenta su texto en los principios del liberalismo político y económico de la escuela clásica inglesa, en la que tenía tanto interés, pues según una carta suya a su corresponsal y biógrafo Torres Caicedo, sus escritos “son una exposición de mis ideas a la inglesa, más bien que a la francesa”.

Finalmente, Martín Alonso Pinzón, en su obra sobre González, señala que las ideas de éste “sobre las dificultades de la democracia en Hispanoamérica, reflejan la influencia de ciertas doctrinas en boga a la sazón acerca de la diversidad de razas, la distinta capacidad de las mismas para la democracia, el progreso y la cultura. Creía que sólo los europeos estaban dotados para la civilización cristiana. Mérito de González es conectar las reflexiones políticas y constitucionales con otras pertenecientes a varias disciplinas, como la etnografía, la geografía, la sociología y, desde luego, la historia.”

Criticable es a mi juicio, el que se hubiese opuesto, por razones de inconveniencia a la aplicación del Utti Posidettis Iuris de 1810, pues en su monografía titulada “Los Límites de las Repúblicas”, que hizo publicar en Buenos Aires sostuvo la “oscuridad o superposición” de algunos títulos emanados de la Corona española, la defectuosa división administrativa, así como las controversias suscitadas por las jurisdicciones con distintas extensiones territoriales, y dentro de ellas la diferencia entre la civil, la militar y la eclesiástica.

En la Tercera Parte del trabajo, Martín Alonso Pinzón, se refiere a don Florentino González como hacendista y economista, lo cual logró nuestro personaje con largos años de lecturas, estudios e informaciones que le permitieron poseer amplios conocimientos tributarios, fiscales, monetarios, presupuestales y crediticios, bagaje que lo convirtió en un verdadero “hombre de Estado”.

Fue González como hacendista el impulsor de la unificación del régimen monetario mediante la adopción de una moneda, el real de plata, fijándolo como patrón a la ley de 0,900; procura establecer la libertad en el cultivo del tabaco, la redención voluntaria de los censos, la abolición de diezmos y la adopción de la contribución directa y cerró su pensamiento con la frase “quien tiene fe en las verdades de la economía política, tiene fe en la libertad”.

Y es que a González, según se desprende del texto, le preocupó siempre la hacienda pública como conjunto de recursos y políticas para satisfacer las necesidades colectivas; no obstante que defendió la propiedad privada, la cual estimula el trabajo y el espíritu emprendedor. Como Secretario de Hacienda buscó la regeneración económica y financiera de las arcas nacionales, ordenada mediante una ley granadina de 1846.

El Canonista Rafael Gómez Betancourth

Gómez Betancur, nacido en la bella tierra de las lozas, Carmen de Viboral, Antioquia, culminó sus estudios secundarios en el Liceo “Marco Fidel Suárez” de Medellín en 1962 y los de Derecho en 1986, en la Pontificia Universidad Javeriana, en la cual ha obtenido además los grados de Especialista en Derecho Canónico – Baccaulauream (1982), Especialista en Derecho Laboral (1988), Licenciado y Magíster (Magna Cum Laude) en 1986 y Doctor en Derecho Canónico (1990). Miembro Activo del Colegio de Abogados Canonistas de Colombia – Iuris Canonici Collegium, desde el 2 de diciembre de 1991 y Miembro de la Academia de Historia Eclesiástica de Colombia.
Casado desde hace más de tres décadas con la abogada Martha Clemencia Tamayo de Gómez, es padre de cuatro varones, todos ellos ya profesionales: Daniel Fernando, Julián David, Ricardo Mauricio y Carlos Darío, quienes siguen el ejemplo formativo de sus Padres.
Durante su carrera académica, se ha desempeñado durante los últimos nueve años como Decano Académico de la Facultad de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad Javeriana, Secretario Académico de la misma Facultad y como Magistrado del Tribunal Superior Eclesiástico de  Apelaciones de Colombia desde 1991. Su labor docente, con lujo de competencia, la ha impartido a numerosos estudiantes de las Universidades: Pontificia Javeriana, La Gran Colombia, Católica y de La Sabana, en las asignaturas Derecho Romano, Latín, Reglas del Derecho e Investigación Dirigida.

Libros y Artículos se suman a su producción intelectual: “El Derecho, un problema de hombres, no de leyes”, “a Ley de las XII Tablas”, “La Equidad Romana”, “Concordato, sí o no?”, “Diccionario de Derecho Romano y Canónico”, “Aforismos Magisteriales “y éste último, “Las Reglas del Derecho”.
El libro objeto de recensión, presenta en 139 páginas, los elementos para permitir a doctos y profanos, “sumergirse en las profundidades y reconditeces del derecho”, ya que la obra constituye, por así decirlo, “la gramática del derecho”, pues como lo indica el R. P. Aldo Stella en la presentación de la obra, “dilucida la razón de ser de los principios generales y la diversidad de sus funciones (sistematizadora, supletoria e interpretativa, e indica la manera como dichas Regulae Juris expresan, por medio de aforismos latinos ya clásicos, ampliamente empleados en el lenguaje jurídico culto, esos mismos principios fundamentales”.
Cabe indicar que las Reglas del Derecho incluidas en esta  obra, no deben ser confundidas con los llamados Principios Generales del Derecho, pues entre éstos y aquellas, existe una muy sutil distinción, “ya que mientras los unos son enunciados universales de los que es dable deducir aplicaciones particulares, las otras son expresiones sintéticas de un determinado principio jurídico, que han sido formuladas con miras a su utilización concreta.”
Gómez Betancur presenta la razón de ser del tema y enfoque del mismo, para pasar a describirlo en los siguientes capítulos:
I. Los principios generales y las reglas del derecho.
II. Los principios generales del derecho canónico.
III. Las reglas del derecho: aspecto histórico – jurídico.
IV. Principios que se deben tener en cuenta para aplicar una regla de derecho.
V. Utilidad práctica de las reglas del derecho.
VI. Límite para la aplicación de las reglas del derecho.
VII. Las reglas del derecho y la forma de su enunciado.
VIII. Formulación y aplicación de las reglas del derecho.
IX. Las reglas del derecho en su formulación son el resultado de un procedimiento inductivo o deductivo?
X. Es posible clasificar las reglas del derecho?
XI. Operancia y validez de las reglas de derecho en la legislación antigua.
XII. Operancia y validez de las reglas del derecho en la legislación canónica actual.
XIII. Las reglas de derecho como instrumento para una recta aplicación e interpretación de las normas.
XIV. Lenguaje jurídico romano.
XV. Lenguaje jurídico canónico.
XVI. Principios que se deben tener en cuenta para una recta interpretación de las normas.
XVII. Las reglas del derecho y su diferencia con otras nociones.
La amplitud de la obra y la propiedad con que son tratados los temas que integran las diversas categorías de las Reglas del Derecho con particular extensión y total seguridad doctrinal.
Se evidencia también dentro del libro, la injerencia positiva de la legislación románica sobre el derecho canónico y viceversa, ya que de una y otra se nutre el libro para presentar las Reglas del Derecho con la probidad del caso, lo cual se complementa con el valioso anexo de aforismos que el autor extracta de las Decretales, apoyado en los dos grandes cuerpos jurídicos “El Corpus Iuris Civilis” y el “Hábeas Iuris Canonici”, en los cuales el estudioso del derecho, incluido el canonista, podrá encontrar como la cantera, de donde es preciso extraer aquellas máximas sublimes de los juristas romanos y de los canonistas y que servirán de principios inspiradores a los ordenamientos modernos, como establece el autor.
Cierra la obra, con la siguiente máxima atribuida a Godofredo: “Son las reglas del derecho, a saber: los verdaderos fundamentos de aquel, en los cuales se apoya todo el andamiaje del derecho; son las fuentes, de las cuales, como por canales y arroyuelos se toma el derecho. Son las semillas, que al nacer y crecer con la práctica y con el uso se difunden después ampliamente y se extienden en ramas; son las chispas con las cuales las mentes se iluminan en todas partes; son graneros de víveres y los tesoros de donde deben tomarse las cuestiones propuestas; son las llaves con las cuales se abren las profundidades y reconditeces del derecho; son finalmente, constelaciones a los navegantes en el vastísimo océano”.
El doctor Gómez Betancourth fue el Director de mi tesis doctoral, así como de mi tesis de la maestría en Derecho Canónico. A él mi gratitud perenne.