lunes, 6 de junio de 2011

Homenaje a don Andrés Bello.

Este verdadero jurisperito, encontró a lo largo de los años la relación entre las diversas ramas del derecho, su unidad y su misión, que se integraron en su obra cumbre, el Código Civil, que consolidó nuestra organización jurídica y aún vigente, fue descrito como una “obra incomparable por su rigor metodológico, profundidad, sentido de equilibrio, poder de síntesis, justa proporción y precisión y belleza en el lenguaje”.

Por eso, este sencillo homenaje al caraqueño Andrés Bello López, mayor de ocho hermanos, casado dos veces, padre de quince hijos, y quien como jurista dominó el derecho romano, la legislación comparada, el derecho internacional público y el derecho civil; su existencia fecunda y su personalidad polifacética le permitió conocer desde niño, con varios frailes que actuaron como sus preceptores, el latín, el francés y la gramática española además de las matemáticas.

Fue designado Cónsul de Colombia en París pero declinó la oferta para trasladarse de Londres a Chile con su familia a bordo del bergantín “Grecian”, y después de bordear el Cabo de Hornos, arribó a Valparaíso en junio de 1829, tenía 48 años.

En 1831 nacen los trabajos de Bello sobre el Código Civil y en 1840 participó en la Comisión de Legislación, con la función de codificar leyes civiles. Publicó en 1832 sus “Principios del Derecho de Gentes”, luego denominados “Principios de Derecho Internacional”; en 1836 recibió el grado de Bachiller en Leyes por la Universidad San Felipe de Santiago, aunque nunca obtuvo el título de abogado.

A finales de 1852 culminó su proyecto de Código Civil con anotaciones muy interesantes que dieron para su discusión pública en 1853 en el seno de una comisión de juristas que concluyó su tarea en 1855. Semanas después, la legislatura aprobó sin modificaciones el Proyecto de Código Civil, que entró a regir el 1 de enero de 1857, dos de cuyos ejemplares llegaron a Colombia a manos de don Manuel Ancízar.

Es –según Martín Alonso Pinzón- “el mismo Código de Bello que don Manuel Murillo Toro y don Eustorgio Salgar hicieron adoptar años antes, en 1858, en el Estado Federal de Santander. El mismo fue adoptado en 1859 por Cundinamarca” y, desde que fuera expedida la ley del 15 de abril de 1887, rige en todo el territorio colombiano.

Anciano, enfermo, paralizado en una silla de ruedas, falleció en su casa en la madrugada del domingo 15 de octubre de 1865, a los 84 años. Fue su obra póstuma la “Filosofía del Entendimiento”, publicada en 1881.

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