lunes, 13 de febrero de 2012

El Escoliasta como Jurista.

El concepto general de justicia encuentra su sentido en los griegos, quienes de manera inicial la formularon y, se cuestionaron si se podían establecer parámetros gene­rales y racionales sobre ella. Así que he querido incluir sólo algunas de las concepciones de justicia más relevantes en la tradición académica, para contextualizar el artículo y resaltar la novedad y pertinencia de estos planteamientos a la luz de los escolios de Nicolás Gómez Dávila.
 
Precisamente, cuando Aristóteles presentaba las bases iniciales de lo que sería la ciencia política, decía que “la justicia es la base de la sociedad”, coincidiendo con la idea de Platón de que ella es lugar común de todas las partes del gobierno.
 
Muchos años después, en las Leyes de Partidas, don Alfonso X El Sabio sostuvo que la justicia es una de las cosas con las que mejor se mantiene el mundo, por ser fuente de todos los derechos y, más adelante, en la legislación que dictó España para las Indias, se dispuso que “la justicia fuera colocada por encima de todas las virtudes, puesto que las comprende y perfecciona, y por encima de los demás fines que el Estado podía ambicionar”, a lo cual, la Recopilación de las Leyes de los Reinos de Indias, proclamaba que “la buena administración de justicia es el medio en que consisten la seguridad, quietud y sosiego de todos los Estados”; y, las Órdenes reales de Castilla establecían con respecto al rey que “su propio oficio es hacer juicio y justicia”.
 
La regla muestra la ley, no la estatuye, regula legem indicat, non statuit, decía Bacon; por eso, estas definiciones de Gómez Dávila sobre la justicia, hasta ahora seleccionadas por mí, no son imperativas, pero permitirán también proceder si son bien utilizadas, a la unificación jurídica colombiana, pero también a la internacionalización del término integrado al derecho.

Para el escoliasta bogotano, “la Justicia que un miserable invoca desde el lagar donde lo prensa su infortunio, no se parece a la Justicia que administra, entre códigos, un magistrado rubicundo”.

En “Brocardos Jurídicos”, presento mi selección detallada de los escolios relacionados con la Justicia en la obra gomezdaviliana. Mi gestión posee como mérito el haber procedido a realizar esta catalogación, que me ha tomado varios meses y que nadie hasta ahora había realizado, ni siquiera sus herederos, sus editores o sus comentaristas, como Franco Volpi. Creo que con mi aporte y revisión de tema, ya se podrá utilizar con mayor precisión la obra de Gómez Dávila, pues hasta ahora comienza su época, precisamente ad portas de cumplirse en el año 2013 el centenario de su natalicio.

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