lunes, 21 de julio de 2014

Estado y deporte

Se acabó por fin el mes dedicado improductivamente por el Estado a dar asuetos para ver el mundial de fútbol, espectáculo de multitudes que le hace conservar el título de “deporte rey”, no obstante los grandes triunfos y alegrías que otras disciplinas le han venido dando a Colombia y a los que se suman el destacado papel en ciclismo, polo acuático y en los deportes olímpicos con boxeo, tiro, atletismo, bicicrós y levantamiento de pesas.

Los juegos olímpicos solo eran los de uno de los grandes santuarios panhelénicos: Olimpia, Delfos, Corinto y Nemea, donde se practicaban: En Olimpia los Juegos Olímpicos, celebrados en honor de Zeus cada cuatro años; en Delfos, los Juegos Píticos, dedicados a Apolo y celebrados cada cuatro año entre dos celebraciones olímpicas; en Corinto los Juegos Ítsmicos, celebrados cada dos años en honor de Poseidón y, en Nemea, los Juegos Nemeos, cada dos años y dedicados a Zeus.

Que los filósofos se ocupen del deporte no es algo habitual, el español José Ortega y Gasset, publicó en 1924 un original ensayo titulado “El Origen Deportivo del Estado”, donde se refiere a los deportes y a los festivales como base de constitución del Estado, de la polis griega, de la ciudad romana.

Decía Ortega: “Contentémonos con este somero esquema, que basta a mi propósito de presentar en el origen del Estado un ejemplo de la fecundidad creadora residente en la potencia deportiva. No ha sido el obrero, ni el intelectual, ni el sacerdote, propiamente dicho, ni el comerciante quien inicia el gran proceso político; ha sido la juventud, preocupada de feminidad y resuelta al combate; ha sido el amador, el guerrero y el deportista”; precisamente, del ensayo se desprende que es necesaria la inquietud deportiva, ya que ésta es la fuerza que dio origen a la organización social.

Nuestra Constitución, en su artículo 52 se refiere al tema: “El ejercicio del deporte, sus manifestaciones recreativas, competitivas y autóctonas tienen como función la formación integral de las personas, preservar y desarrollar una mejor salud en el ser humano. El deporte y la recreación, forman parte de la educación y constituyen gasto público social. Se reconoce el derecho de todas las personas a la recreación, a la práctica del deporte y al aprovechamiento del tiempo libre. El Estado fomentará estas actividades e inspeccionará, vigilará y controlará las organizaciones deportivas y recreativas cuya estructura y propiedad deberán ser democráticas”.


Hace falta más allá de la emotividad de irse con la familia a ver los partidos a Brasil y de ponerse la camiseta, una verdadera política de inclusión deportiva y educativa desde las aulas sin dejar de lado la formación humanística, a todas luces abandonada por el Estado. 

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