jueves, 2 de octubre de 2014

Amenazas a la paz

El pasado miércoles 24 de septiembre, se desarrolló en el Consejo de Seguridad de la ONU un foro sobre las ''Amenazas a la paz y a la seguridad internacional causadas por actos terroristas'', evento que vino a darse en un momento en el que todas las regiones del mundo se enfrentan a los efectos inhumanos del terrorismo, - no solo Colombia-.

Pero todo esto podría combatirse si  los gobiernos se comprometen con la sociedad civil para hacer frente a los problemas de las comunidades con mayor riesgo de reclutamiento y de radicalización y conseguir su integración social serena y satisfactoria, ya que a menudo, esos combatientes proceden de familias pobres, decepcionados por lo que perciben como una situación de exclusión y falta de valores de algunas sociedades opulentas, como también lo señaló el Secretario de Estado de la Santa Sede, Cardenal Pietro Parolín.

Para poner fin al nuevo fenómeno del terrorismo, el objetivo es lograr el entendimiento cultural entre los pueblos y países, y que la justicia social es esencial para todos; de hecho, el Centro Internacional para el Diálogo Interreligioso e Intercultural Rey Abdalá bin Abdulaziz (KAICIID), con sede en Nueva York (EE.UU) formuló el 25 de septiembre una declaración de principios, firmada por los ministros de Exteriores de Austria, Arabia Saudita y España, así como por el Padre Miguel Ángel Ayuso Guixot, M.C.C.J., Secretario del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, en calidad de Observador de la Santa Sede, para enfrentar conjuntamente la violencia y la crisis humanitaria en el norte de Irak y Siria, así como en otras regiones del mundo. La declaración fue también aprobada por unanimidad por el Consejo de Administración del KAICIID, en el que están representadas las principales religiones del mundo: budismo, cristianismo, hinduismo, islam y judaísmo.

Ese Centro Internacional, KAICIID, centró su declaración en los siguientes puntos: “Condenamos los conflictos violentos en el mundo y, todavía más, la violencia cometida en nombre de la religión; pedimos el fin de la hostilidad violenta. Deploramos la pérdida de vidas y elogiamos a los que tratan de aliviar el sufrimiento, así como aquellos que se esfuerzan por promover el bienestar, la armonía y la paz. Nos oponemos a la instrumentalización de la religión para hacer la guerra. Condenamos enérgicamente el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, sea quien sea el que lo cometa, y cualesquiera que sean qué propósitos. Condenamos el discurso del odio y del extremismo que incitan a la violencia y alimentan el prejuicio”.


Ahora que avanza en nuestro país la campaña de Soy Capaz, todos debemos de capaces de perdonar; precisamente en el perdón y en la reconciliación, válida para cualquier esquema de conflicto, está el futuro del nuevo esquema de paz que nos propone el Gobierno.

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