lunes, 31 de agosto de 2015

Los pontífices en Cuba

Publicado en la Sección Flash Internacional del diario El Nuevo Siglo, el domingo 30 de agosto de 2015.
Gran interés causa desde ya el viaje del Papa Francisco a Cuba, pues con el lema “Misionero de la Misericordia”, visitará La Habana, Holguín y Santiago de Cuba entre el 19 y el 22 de septiembre. Como bien se sabe, el Pontífice jugó un papel especial en el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, que tras medio siglo de ruptura diplomática, reabrieron sus respectivas embajadas el 20 de julio pasado.

A los católicos cubanos los ha inspirado mucho las palabras del Papa Francisco en la Evangelii Gaudium No. 85 “nadie puede emprender una lucha, si de antemano no confía plenamente en el triunfo” y, es que el triunfo de esta visita radica también en los acercamientos entre el gobierno de Obama y el de Castro y se abrirá en la isla el debate público sobre temas teológicos y filosóficos relacionados con la fe, la persona y la sociedad libre, aunque aún está por agendarse una posible cita con las denominadas “Damas de Blanco”, pues algo que sí se descartó, y con razón, fue la audiencia con el equipo negociador de las Farc expresó su deseo de reunirse con el papa Francisco, no obstante la expectativa que causó la reunión de la guerrilla con representantes de la Conferencia Episcopal de Colombia, su presidente,  monseñor Luis Augusto Castro; el secretario, el padre Darío Echeverri, y monseñor Nel Beltrán, aunque no se descarta alguna referencia al proceso de paz colombiano en alguna de sus homilías.

Entre los temas que se encuentran en la mesa, está la propuesta de “Cuba posible” para que sea beatificado el padre Félix Varela y Morales, a quien Juan Pablo II dedicó su encuentro con el mundo de la cultura en 1998, cuando dijo que pedía a los cubanos alcanzar una civilización de la justicia y de la solidaridad, de la libertad y de la verdad, una civilización del amor y de la paz que, como decía el Padre Varela, "sea la base del gran edificio de nuestra felicidad". 

Por su parte, el “Movimiento Democracia” pide que el pueblo sea escuchado y, en medios oficiales vaticanos, el Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina, Guzmán Carraquiry, dijo que el Papa va a Cuba "principalmente para confirmar la fe de los cubanos". Francisco oficiará la misa en la plaza de la Revolución de La Habana y a su derecha podrá ver a su izquierda el famoso retrato del Che Guevara y a su derecha el memorial de José Martí. Así mismo oficiará otras dos misas en Cuba, ambas en el oriente de la Isla: una en la Plaza de la Revolución de Holguín el 21 de septiembre y otra en la basílica de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona nacional.

La visita de Francisco fue antecedida por la del Papa emérito Benedicto XVI en 2012 y por la de San Juan Pablo II en 1998, cuando dijo de la isla la frase de Cristóbal Colón: “la tierra más hermosa que ojos humanos han visto”.

Benedicto XVI pidió a los cubanos que le dieran vigor a la fe y para que con las armas de la paz, el perdón y la comprensión, "luchen para construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad mejor, más digna del hombre". También, dirigiéndose a los matrimonios, les exhortó a que la familia fundada en el matrimonio cumpliera en Cuba la altísima misión de ser célula fundamental de la sociedad y verdadera Iglesia doméstica, pues allí podrán ser ejemplo para sus hijos como "signo real y visible del amor de Cristo por la Iglesia".

El pontífice emérito expresó ante Raul Castro: "Vengo a Cuba como peregrino de la caridad, para confirmar a mis hermanos en la fe y alentarles en la esperanza", esa es la misma misión que han cumplido tantas personas, pues todavía quedan en la isla muchos aspectos en los que se puede y debe avanzar, especialmente por cuanto se refiere a la aportación imprescindible que la religión está llamada a desempeñar en el ámbito público de la sociedad cubana, pues no obstante que su Constitución garantiza "plena libertad religiosa" a todos los ciudadanos, aún dista mucho de ser real la letra del texto Superior.

En 1998, San Juan Pablo II, como “mensajero de la Verdad y de la Esperanza”, cumplió una visita de cinco días a Cuba y se pronunció por la “globalización de la solidaridad” y en contra del bloqueo económico, que solo hasta 2015 se ha incluido en la agenda internacional estadounidense.


Un antecedente de esta primera visita es el texto "Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro", un libro de cuatro capítulos casi profético que el hoy Papa Francisco escribió en 1998. El texto del por entonces obispo Bergoglio se centró en el magisterio de Juan Pablo II en Cuba (homilías, discursos, saludos) y se propuso subrayar dos aspectos: el dialogo no solo es posible sino también necesario, y si este diálogo es sincero y honrado dará frutos relevantes para todos; seguramente Francisco hará referencia a sus notas, pues allí resaltaba la amplitud de miras y el valor del Papa Wojtyla, y anticipaba que antes o después estos frutos llegarían, de lo cual ahora Francisco es testigo privilegiado, pues en su discurso de despedida Juan Pablo II afirmaba que en nuestros días, ninguna nación puede vivir aislada, ni privada de los vínculos con otros pueblos, lo cual es necesario para el desarrollo económico, social y cultural, para que esto no repercutiese en las dificultades de la población; sólo dieciocho años después se ve con Francisco una luz de esperanza, de libertad, de confianza recíproca, de justicia social y de paz duradera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada