sábado, 11 de mayo de 2013

Los Brocardos de Alejandro Llano en Segunda Navegación.


Arbitrariamente he subrayado algunas frases del tomo II de las Memorias de Alejandro Llano en “Segunda Navegación”. No he leído el primer tomo “Olor a Yerba Seca”, donde seguramente podría encontrar muchas otras premisas que se pueden someter a un profundo estudio filosófico, pero el primero de ellos me ha acercado a la figura de este filósofo, pues como no lo soy, había dudado mucho en invertir en la compra del libro, pero, pidiendo que me lo dejaran abrir, sus primeras páginas me cautivaron y me obligaron a adquirirlo.

He visto al doctor Llano en una conferencia en Pamplona en 2007 y luego algunas veces en la Universidad de La Sabana, aunque nunca nos han presentado, sin embargo, sus pensamientos, presentes en muchos documentos universitarios, así como sus discípulos y discípulas de doctorado, casi cien, son su carta de presentación en muchas universidades del mundo donde se le respeta como un gran académico y como un pensador de prestigio.

Los ochenta y dos brocardos, no tienen que ver con un tema en especial, sino que son pensamientos que me llamaron la atención y por eso los seleccioné arbitrariamente:

1.    A los miembros de la Real Academia maliciosamente les llamaban <el club de la próstata>.
2.    Al leer novelas vivimos otras vidas y exploramos más a fondo la nuestra.
3.    Algunas de las mejores universidades del mundo no necesitan la proximidad de una masa urbana para adquirir prestigio internacional.
4.    Aristóteles dice que la poética está más cerca de la filosofía que la historia, porque trata de lo universal, es decir, del núcleo de las cosas reales.
5.    Atenerse a la realidad indica el mayor grado posible de libertad y fortaleza.
6.    Ciertos países no han logrado levantar cabeza después de que sus gobernantes y sus clases directivas despreciaran la enseñanza.
7.    Ciertos tomistas cerrados y más bien radicales malentienden aspectos fundamentales de la filosofía de su presunto maestro.
8.    Como a toda persona normal y corriente, también a mí me gusta un poco el poder.
9.    Conceptuar es comprender, captar, intuir si se quiere: no simplemente ejercitarse en usar algo.
10. Durante el curso habitual de nuestra existencia inauténtica, los que se mueren son siempre los otros, y rara vez se considera que quien se va a morir es uno mismo.
11. El actual declive de las academias en casi todos los países se debe, precisamente, a la decreciente valoración social del conocimiento en sí mismo considerado.
12. El conocimiento es un rendimiento propio del espíritu.
13. El dominio de los thrilers y de los libros de autoayuda es desazonante.
14. El filósofo debería ser siempre consciente de que la muerte le pisa los talones.
15. El franquismo era una dictadura suavizada por el general incumplimiento de las leyes.
16. El generalizado desinterés de los filósofos por la teología me parece lamentable.
17. El idealista tiende a vivir más bien en un mundo de ensueños, habita en un universo poblado por representaciones, que depende en gran parte de lo que desea y quiere.
18. El interés por pertenecer a una academia consiste para algunos exclusivamente en el logro de una distinción social.
19. El maestro no siempre es buen profesor, aunque tenga la obligación de intentarlo si se dedica a la enseñanza.
20. El profesor no es un entrenador que adiestra, según pretenden algunos, es un maestro que enseña y educa.
21. El profesor vive para sus alumnos, pero sueña con su mejor versión futura.
22. El silencioso diálogo de la lectura es la mejor terapia contra el pragmatismo y el funcionalismo.
23. El tiempo de la escritura es una metáfora del tiempo de vida.
24. El vuelco de un proceso en declive lo han conseguido siempre minorías bien preparadas.
25. En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, tenía la mala fama de ser una novela que corrompe a la juventud.
26. En la Catedral de Oviedo, España, hay una talla de Jesús como Salvador y dice el dicho: “Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y olvida al señor”.
27. En la lección magistral se sintetiza un buen tramo del saber, lo cual probablemente no es viable con otros medios.
28. Es absurdo intentar racionalizar lo irracional.
29. España vive una democracia ficticia.
30. Hay muchos que pasan por la universidad, pero la universidad no pasa por ellos. No la sirven, se sirven de ella.
31. La auténtica democracia descansa sobre la dimensión social de la libertad, no sobre la presunta liberación operada en la sociedad por el Estado.
32. La belleza de la castidad proviene de la entrega libre y gozosa a Jesucristo, que colma todas las inquietudes del corazón humano.
33. La celotipia o la competencia entre docentes implica la muerte en flor del diálogo universitario.
34. La depresión es un profundo malestar que te embarga.
35. La discusión política es un deporte nacional en Chile y se considera un deshonor no tener la última palabra en un debate.
36. La enseñanza es un proceso de comunicación personal que no admite recetas universalmente válidas.
37. La filosofía no sirve para influir en los demás ni para curar el espíritu de nadie, ni siquiera el de uno mismo.
38. La filosofía sólo se puede aprender de manera dialógica.
39. La guarda del cuerpo y del corazón para Dios no tiene por qué suponer ningún tipo de desequilibrio o de especial tensión.
40. La lección teórica o magistral, es un procedimiento didáctico de primera categoría, porque en él se muestra lo que es un discurso encuadrado en una determinada disciplina.
41. La mayoría de los premios literarios son amañados e incluso se encarga un libro a un autor popular para darle el premio justamente por esa obra inédita suya.
42. La mediocridad no es una condición privativa de los políticos en un régimen autoritario sino que, lamentablemente, está muy presente también en algunas democracias.
43. La muerte no es una posibilidad vaga y lejana, sino que es a cada instante la posibilidad.
44. La prosa burocrática y política ha dejado visibles heridas en el habla de cada día.
45. La tesis es un drama que acontece.
46. La única característica que no se les puede discutir a los jóvenes es que, en principio.
47. La única manera de crecer en el conocimiento es compartirlo.
48. La universidad es el ámbito para el cultivo y la transmisión de un saber profundo y libre.
49. La vida de un ser humano debe ser respetada de acuerdo con su dignidad intocable.
50. La violencia terrorista nunca es ética.
51. Las causas que merece la pena defender son las perdidas. Porque las otras ya hay quien las apoye y no necesitan que se las defienda.
52. Las costumbres en España han pasado de la frivolidad a la grosería.
53. Las personas justas tienden a perjudicar a los más cercanos y a veces confunden un cierto resquemor mimético con la severidad justiciera.
54. Leer es la actividad que está en la base de las artes liberales, aquéllas que uno ejerce sin buscar un provecho distinto del que lleva consigo su propio cultivo.
55. Lo fastidiado de la vejez es el futuro, porque ya se ve que no queda mucho.
56. Lo malo de las profecías es que se cumplen.
57. Lo peor del dolor es la expectativa de su continuidad.
58. Lo que manifiesta la realidad al mismo tiempo la oculta.
59. Los revolucionarios de 1968 son hoy los más desilusionados y conformistas de los ciudadanos.
60. Los socialistas hoy se autodenominan socialdemócratas para intentar eludir el desprestigio de su denominación original.
61. Los tres medios simbólicos circulantes son poder, dinero e influencia.
62. Maestro es quien deja huella en tu vida, porque logra algo que quizá él no pretende directamente, pero constituye para ti un extraordinario beneficio.
63. Muchos estudiantes llegan hoy a las universidades intelectualmente desguarnecidos y sin estrenar en los anchos campos de la cultura.
64. Muchos hombres dicen: no puedo ocuparme de nada porque necesito todo mi tiempo para hacer mi obra. Éstos, no harán nunca, ni su obra, ni nada.
65. No creo en el erudito que se quema las cejas para descubrir minucias que luego abandonará en libros o artículos que a nadie interesan y casi nadie leerá.
66. No creo que Mr. Google se dedique a guardar como recuerdo mis papeles y las noticias que puedan hablar sobre mí.
67. No es cierto que la filosofía no dé para comer. Para comer sí que da; para lo que no da es para cenar.
68. No se ama el saber si no se quiere también a quienes pueden llegar a compartirlo.
69. Para ser maestro, una de las condiciones necesarias es no pretender serlo. Quien va de maestro por la vida suele ser un pedante de mucho cuidado.
70. Permanecer soltero por razones trascendentes no lleva consigo el resecamiento de la capacidad de amar.
71. Quien está poseído por la pasión de los libros, encuentra siempre tiempo para leerlos.
72. Si algo enseña el estudio de la ética es que la bondad moral no representa una cualidad innata.
73. Si escribir es arduo, leer es mucho más difícil.
74. Si no fuéramos mortales, ni siquiera tendría sentido filosofar.
75. Si no nos arriesgamos a caer en el error, nunca avanzaremos en la adquisición de la verdad.
76. Sólo los filósofos se pueden caer al pozo, porque los demás ya están siempre en el fondo.
77. Tengo afán por saber: no por labrar el pedestal de mi propia cultura, sino por crecer hacia dentro y servir mejor a los demás.
78. Todo lo que suponga prescindir de los libros o de los profesores va en detrimento del nivel de aprendizaje.
79. Tomás de Aquino consideraba que la tarea del buen intelectual –del sabio- es transmitir a otros lo que uno ha madurado interiormente, contemplata aliis tradere.
80. Un conocimiento comunicado es más perfecto que un saber que se agota en la posesión individual.
81. Una de las modalidades de la felicidad es la de disponer de libros sin leer y de horas por delante.
82. Una palabra vale más que mil imágenes. Porque una imagen sin palabras carece de referencia y no significa nada. Mientras que un discurso cargado en sí mismo de sentido no precisa de imágenes que lo decoren.
Aquí encontramos entonces casi un centenar de <Hablamientos y Pensadurías>, como diría Eduardo Caballero Calderón y le permiten a cualquier lector, como me ocurrió a mí, acercarme a la figura de Alejandro Llano y conservar estos aforismos como un diario o una bitácora de viaje, llena de “secretos, debilidades, intereses, admiraciones y angustias con una sinceridad y honestidad absolutas”. Porque “El escritor es un ciego que al recordar <vuelve a ver> lo que sucedió en otro tiempo”.

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