jueves, 29 de septiembre de 2011

En memoria del doctor Hernán Olano Correa

Quiero agradecer a todos Ustedes, en nombre de mi mamá, mis hermanos, mi esposa, mi cuñado, mis cuñadas, mis hijos y sobrinos, mis tíos y primos, por las manifestaciones de cariño recibidas en estos días. San José María decía que Dios les da dedazos de miel a algunos para que los acompañaran y esa miel fuera un recuerdo dulce de la existencia y de su recuerdo para los demás.

Hablar de mi papá es para mí, reconocer la existencia de las palabras emprendimiento, afabilidad, amistad, comprensión, consejo, constancia, generosidad, honradez, justicia, lealtad, laboriosidad, magnanimidad, responsabilidad, rectitud, veracidad, unidad, caballerosidad.

Como emprendedor, fue un hombre de empresa: En 1979, cuando nadie pensaba más allá del AM, decidió darle a Tunja la primera emisora de FM, Radio Espectacular, que para quienes escuchan lo que hacen hoy las mejores emisoras, recordaran que desde hace 30 años, ya se hacía eso en nuestra ciudad. También, con un grupo de 100 soñadores (Helenita e hijos), como siempre somos los boyacenses, fundó el diario La Tierra, con un nombre que nos hace añorar esa colcha de retazos que son las parcelas del altiplano; de ahí que también promoviera con mi tío Publio, la actividad agraria, en las montañas más empinadas del valle de Toca.

Como hombre afable, nos inculcaba tratar de hacer grata la vida a las personas que nos rodean, comenzando por la familia y nuestros colaboradores: por eso, también lo quisieron tanto quienes trabajaron con él, en el Ministerio de Gobierno, donde trabajó siendo estudiante, en la Caja Popular Cooperativa, la Caja de Previsión de Boyacá, en la Corte Suprema, en la Emisora y en la Notaría. La afabilidad es una de esas virtudes que no causa admiración ruidosa, pero cuando falta, se echa de menos.

Como hombre alegre, era el alma de las reuniones familiares; como amigo, aplicaba la frase de Cicerón, según la cual, la amistad es una perfecta conformidad de sentir en todas las cosas divinas y humanas con benevolencia y afecto. Como consejero, acudían a él  personas de todo tipo, que veían en él un árbitro y conciliador de sus dificultades.  Como hombre leal, correspondió a la fidelidad de cumplir con lo que prometía, en ser una persona de principios, ante los cuales, el valor del nombre de una persona es el mejor legado a su familia.

Como hombre generoso, aprendimos de él, el sacrificio en dar, para buscar la alegría y la tranquilidad en quienes reciben.  Como hombre honrado, honesto, de recto proceder, vivió su carrera profesional y cumplió su deber como Notario: La guarda de la fe pública cubre la vida pública y la privada, en unidad de vida, en tener claro que lo mismo es lo que se piensa, que lo que se hace; es estar en el fiel de la balanza de la justicia, que como abogado ejerció; es ser hombres o mujeres de una sola pieza, que concilien fe con vida diaria y que sean coherentes, rectos y veraces. Y por eso quiero terminar así:

Los malos tienen cómplices,
Los interesados, socios;
Los voluptuosos, compañeros de vicios;
Los ídolos, admiradores;
Los políticos, partidarios;
Los príncipes, cortesanos;
Solo los hombres sinceros tienen amigos.
Muchas gracias, porque sabemos, que aquí todos fueron sus amigos.

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